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El paraíso haitiano que hoy se pudre

Foto(s): Cortesía
Redacción

LES ANGLAIS, Haití.- El temible aroma de la muerte se esparce a lo largo de los 80 kilómetros de la costa azul haitiana. De un golpe, el huracán Matthew se encargó de convertir a las principales ciudades pesqueras del país en un desierto putrefacto.
El panorama es desgarrador. Todas las familias duermen entre escombros. Algunos postes de luz penden de los cables bajo un peligro inminente de colapsar en algunas casas que apenas quedaron de pie.


Cientos de niños, mujeres, ancianos pasan las noches en penumbras sin poder dormir. Las lluvias continúan y en algunas casas sólo improvisan techos de lona que aguantan milagrosamente el pasar de los vientos.
El ciclón arrancó de tajo los cimientos de viviendas, escuelas, iglesias, hoteles y todo edificio de la zona que ahora luce desértica. En este infierno, la gente apenas come y vive. La devastación es incuantificable.
 


Desaparecen los caminos


Lla lluvia azota con fuerza las localidades costeras del sur de Haití. El cielo se vuelve negro en esta región que se extiende desde Port Salut hasta Tiburón. La temporada ha sido devastadora para la isla, donde miles de familias sobreviven sin comida y agua.


Al menos tres puentes quedaron inservibles. Los caminos colapsaron y las vías de terracería y pavimento —que comunican a todos los pueblos— desaparecieron totalmente, haciendo que el tránsito sea casi imposible.


Aun así los médicos extranjeros hacen lo imposible por llegar a los puntos más necesitados, cruzan el río arriesgando sus vidas, no sólo por el mal clima, sino por todas las enfermedades mortales que se han desatado a raíz de la putrefacción que se vive en la zona.

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