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Velocidad e inexperiencia: peligro al viajar en urbanos

Foto(s): Cortesía
Esteban Marcial

Jorge, de apenas 19 años de edad, conduce un autobús del transporte urbano en el centro de la ciudad.

 

Su apariencia, por ser de complexión delgada, es de menos edad. Esto llama la atención de los usuarios, quienes se muestran asombrados.

 

 

Apenas pone en marcha el autobús, se observa que cuenta con poca experiencia en el manejo, ya que le cuesta trabajo incorporarse de un carril a otro porque no calcula bien el espacio entre su vehículo y los demás que intentan rebasarlo para ganar el pasaje.

 

 

Son contratados a esa edad

 

 

En lo alto del edificio de las oficinas de la empresa Choferes del Sur, ubicada en la agencia de Santa Rosa Panzcola, luce una lona espectacular con la leyenda “Se solicitan conductores”.

 

 

Lo que llama la atención es que entre los requisitos para los aspirantes, están: ser mayores de 18 años y contar con experiencia en el manejo de autobuses.

 

 

“¿A los 18 años, qué tanta experiencia puede tener un joven en el manejo de autobuses?, es un riesgo, pero así son contratados por las empresas”, señala un agente de vialidad, al ser entrevistado en la zona del mercado de abasto.

 

 

Es precisamente en ese lugar donde los conductores del transporte urbano cometen mayores infracciones al reglamento de tránsito, al realizar paradas en lugares prohibidos para el ascenso y descenso de pasaje.

 

 

“Es común ver a conductores jóvenes, yo creo que es una estrategia de la empresa, porque éstos no duran mucho, al rato ya los ves en un taxi, luego otra vez en los autobuses y así se la pasan de una empresa a otra”, comenta.

 

 

Hoy, cualquiera es chofer

 

 

Su baja estatura y complexión robusta dan cuenta que Beto, como es conocido entre sus compañeros, lleva varios años como conductor de un autobús del transporte urbano.

 

 

Actualmente cuenta con aproximadamente 45 años de edad y lleva más de 20 años como conductor.

 

 

Beto narra la forma en que se inició como chofer de un autobús.

 

 

“Empecé como se hacía antes, ganándote un lugar y comprobando que efectivamente podías conducir un autobús y estabas listo para salir a dar el servicio”.

 

 

Recuerda que cuando aún cursaba la primaria, por la necesidad de obtener recursos económicos, un conocido suyo lo llevó a una terminal de autobuses para emplearse como limpiador de los camiones.

 

 

Su herramienta de trabajo fue, por varios años, una escobilla o sacudidor, el cual mojaba en diésel para evitar el polvo y terminar rápido con el aseo del autobús.

 

 

Poco a poco fue conocido entre los choferes, ya que en esos años, se rolaban cada semana y prácticamente conocía a todos.

 

 

“Cuando ya eres conocido, algunos choferes te empiezan a invitar a que los acompañes a la ruta. Así empecé a ‘subirme’ a los camiones, la hacíamos de ayudantes, pero en realidad teníamos que hacer nuestro trabajo, ya que además de gritar, ayudábamos a las personas, especialmente mujeres, que cargaban sus bolsas de mandado o a quienes llevaban muchas cosas, los subíamos por la puerta trasera y te daban una moneda como gratificación”.

 

 

El ahora experimentado conductor, cuenta que con el paso del tiempo, los mismos choferes se encargaban de enseñarles a conducir.

 

 

“Ellos mismos nos pedían que estuviéramos atentos al manejo, primero observando, luego, con el paso del tiempo, te daban la oportunidad de ‘echarte un rol’ con el camión”.

 

 

Sin experiencia

 

 

Así empezó su vida como conductor. Nunca imaginó que aquellas tardes en que le dejaban manejar el autobús por unos minutos, sería su trabajo.

 

 

Lamenta que actualmente, las empresas se vean en la necesidad de “buscar” conductores, los cuales no tienen ninguna experiencia.

 

 

“Antes, los que ya sabíamos manejar y contábamos con una experiencia avalada por nuestro chofer, teníamos que esperar a que hubiera una vacante, tenías que empezar como posturero, hasta que el patrón comprobara que efectivamente estabas listo para ser llamado chofer”, indica.

 

 

Y es que en ese momento sabía lo “pesado” que es el ritmo de vida de un chofer del transporte urbano; “la jornada empieza desde antes de las 6 de la mañana, cuando te levantas y debes encender el motor para que caliente el tiempo necesario, hasta las 11 o un poco más de la noche, ya que al terminar la ruta, debes ir a la casa del patrón a entregar la cuenta y luego pasar a cargar diésel”.

 

 

En todo el tiempo que lleva como chofer del transporte urbano, Beto sólo ha tenido accidentes leves. “Gracias a Dios no he tenido accidentes graves, algunos choques o raspones que se han arreglado en el lugar y la caída de una mujer que se resbaló adentro, pero ningún atropellado ni muerto, porque eso te marca. Algunos compañeros que pasan por eso, a veces dejan el camión para siempre, otros siguen, pero ya todo cambia”, confiesa.

 

 

Infracciones más comunes

 

 

Estadísticas de la Comisión de Seguridad Pública, Vialidad y Protección Civil Municipal señalan que la infracción más común del transporte urbano es la de realizar maniobras de ascenso y descenso en lugar prohibido, seguido de exceso de velocidad, circular con puertas abiertas y hacer uso del teléfono al conducir y participar en un hecho de tránsito.

 

 

“Pese a que las infracciones aumentan, han disminuido los atropellamientos, que provocan lesiones graves y fallecimiento de los afectados”, señala un jefe de la Policía Vial Municipal.

 

 

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Jornada extenuante

 

 

950

 

 

promedio de autobuses del transporte urbano en la ciudad

 

 

18

 

 

horas diarias trabajan los choferes del transporte urbano

 

 

60

 

 

rutas en promedio existen en la capital oaxaqueña

 

 

5:00

 

 

horas, inicio de la jornada laboral

 

 

23:00

 

 

horas, término de la jornada diaria

 

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