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Síndrome del comedor nocturno: ¡no lo hagas!

Foto(s): Cortesía
Redacción

El ritmo de vida al que actualmente las personas se enfrenta, ya no es el mismo que años atrás. Hoy, los trabajadores se enfrentan a ritmos distintos, con otros factores más, que se suman a complicar la vida diaria. Estos acontecimientos, en mezcla con otros, llegan a afectar a las personas a niveles que uno quizá, nunca pensaría.


Y un ejemplo de estos es el síndrome del comedor nocturno, trastorno que conlleva a que la persona coma poco a lo largo del día, porque el gran consumo llega tras la noche, con la consecuencia de que aparezca sobrepeso y alteraciones del sueño.


Una de las principales características de dicho trastorno es que la persona que lo sufre ingiere una gran cantidad de calorías tras la cena, incluso despertándose por la noche para comer. Durante la mañana, presenta anorexia matinal, es decir, prácticamente no come; y durante el resto del día, hasta llegar la noche, ingiere pocas calorías. Además, destaca la presencia alta de cortisol durante la noche (pero no durante el día), la hormona relacionada con el estrés, por lo que una de las principales causas sería el incremento del estrés nocturno.


Si crees que eres una persona con este trastorno, lo mejor es que tomes la recomendación y asistas con el personal especializado a fin de erradicar este comportamiento,pues el síndrome del comedor nocturno causa serios problemas de salud, por lo que es necesario tratarlo lo antes posible.


Origen


Este síndrome fue descrito en 1995, tras observar en pacientes obesos una inapetencia diurna que, por la noche, les convertía en comedores repetitivos. Estas personas sufrían una especie de “anorexia diurna” y comenzaban a ingerir alimentos desde las 2:00 de la tarde en adelante. Con mayor intensidad, comían a partir de las 8:00 de la noche y podían hacerlo durante toda la madrugada. En ocasiones, el hábito compulsivo les impedía dormir.


De preocupación


Este desorden de la alimentación lleva a otro problema de salud, al de la obesidad. Estudios realizados por el Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania con grupos de control y grupos de pacientes con este síndrome, han concluido que ambos (obesos y comedores nocturnos) grupos ingieren aproximadamente las mismas calorías, cada uno a unas horas del día, pero que casi la mitad de los pacientes que padecían el síndrome del comedor nocturno no eran obesos hasta que apareció este trastorno.


En cifras


Los expertos en nutrición recomiendan que la ingesta diaria debe estar distribuida en cinco comidas. El desayuno y la comida deben ser las comidas fuertes, aportando entre ambas el 50-60% del consumo diario de calorías. El “snack” de media mañana y la merienda deben aportar el 10-15% cada una y la cena un 20%.


Los individuos que sufren el síndrome del comedor nocturno pueden llegar a ingerir al menos el 50 por ciento de las calorías por la noche, provocando una descompensación respecto a estas recomendaciones.


Tratamiento


El síndrome del comedor nocturno tiene tratamiento que debe ser multidisciplinar: el dietista, junto con el psiquiatra o psicólogo utilizarán el registro de alimentos realizado por el paciente para valorar la terapia a seguir. Para ello, es muy importante que se indique en el mencionado registro, junto a los datos anteriores, los sentimientos o sensaciones que se tenían en el momento de la elección o ingesta de cada alimento: tristeza, euforia, aburrimiento, entre otros estados más.


+De


Se consume en la noche más del 25% del total de las calorías requeridas. En este trastorno se come poco a lo largo del día porque el gran consumo llega tras la noche, con la consecuencia de que aparezca sobrepeso y alteraciones del sueño. Actualmente no se conoce muy bien la prevalencia real de este síndrome, pero se calcula que lo padece entre un 1 y un 3 por ciento de la población, y que afecta a entre un 8 y un 27 por ciento de las personas obesas.


¿Sabías que?


El síndrome se caracteriza por presentar anorexia matutina, hiperfagia nocturna e insomnio; con modificación del patrón neuroendocrino el cual tiene función reguladora con ritmos circadianos propios que modulan diversas funciones metabólicas y psicológicas.

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