SAN JUAN GUELAVÍA, Tlacolula, Oaxaca.- “El campo es lo primero, de ahí proviene todo lo que se consume; las frutas, verduras, leche, carne, todo nace o se deriva de la tierra y en estos tiempos los campesinos estamos muy olvidados”, explica Virgilio Martínez Vázquez, ejidatario y presidente municipal de San Juan Guelavía.
Son tiempos de lluvia y en el Valle de Tlacolula, a diferencia del 2015, el temporal parece traer buenas noticias, la cosecha de maíz abunda y los agricultores tienen la esperanza de que culmine el ciclo con nubes cargadas de agua, mucha agua.
Esta situación contrasta con los deslaves e inundaciones que han provocado las intensas lluvias en las regiones como la Cuenca, Cañada y Costa; pero en el Valle, los campesinos imploran que la temporada continúe para que “la elotada”, salga a finales de septiembre.
Pueblo agricultor
San Juan Guelavía es una comunidad zapoteca que se ubica a 40 kilómetros de la capital de Oaxaca y pertenece al distrito de Tlacolula; colinda con Tlacochahuaya, Santa Ana del Valle y Papalutla; en ella viven 3,500 habitantes, de los cuales el 70 por ciento se dedica al cultivo de maíz, frijol y calabaza.
“Anteriormente se levantaban dos cosechas al año, en septiembre de maíz, y en noviembre de trigo; chulada de mazorca se daba en nuestro pueblo”, explica don Virgilio. En la década de los 70, el río Salado alimentaba los terrenos de cultivo del Valle de Tlacolula y las mil hectáreas que comprenden a Guelavía.
La modificación del afluente provocó que los cultivos quedaran en alto sobre el nivel del río y desde entonces descendió la producción de maíz y frijol. Los 160 ejidatarios que ahora conforman los campos de cultivo tuvieron que depender únicamente de las bondades del temporal.
“Hace tiempo que la sequía no da tregua; el año pasado, rala quedó nuestra milpa, invertimos mucho y ganamos poco, ahorita estamos a mitad de la temporada y mire la milpa, parece que ya va mejor; con otras tres lluvias ya quedarían para cosechar a finales de septiembre”, menciona don Alfredo Montes, ejidatario y propietario de una hectárea de terreno para cultivo.
Diez años de afectaciones
Reconoce que en los últimos 10 años la lluvia de temporal se ha retrasado y como consecuencia la pizca llega meses después, casi en noviembre.
En este mes de septiembre, el valle de Tlacolula es inundado por los cultivos de maíz, hectáreas de verde milpa rodean la carretera federal 190 Oaxaca-Istmo en el tramo de El Tule a Matatlán.
Virgilio Martínez Vázquez asegura que la buena temporada se debe también al aprovechamiento de la presa Calicanto y la construcción de dos mil metros de canales de riego, los cuales crearon condiciones favorables para que el agua de temporal se aproveche al máximo.
“Claro que la presa no tendría la suficiente agua para regar, si la lluvia de temporal no hubiera estado buena”, abundó.
El contraste
Contrario a la buena temporada que viven los productores de maíz en Guelavía, a la región de la Mixteca se declaró zona siniestrada por la sequía que azotó en meses pasados; de igual manera, en los Valles Centrales, en Zimatlán, el temporal no fue condescendiente, indicó Raúl Alberto Narváez Labastida, presidente del Sistema de Productores de Maíz en Oaxaca.
En la región de la Costa, la etapa de ciclones afectará la producción del grano y en Tuxtepec, lugar donde llueve todo el año, los agricultores enfrentan problemáticas distintas a la sequía. “Aquí lo que se necesita es que deje de llover para que la milpa seque y no se pudra, es una problemática distinta”, explicó Narváez Labastida.
El maíz que se cosecha en Tuxtepec no se compra en el estado de Oaxaca; se vende en Chiapas, por el elevado costo que implica transportar la mercancía a los Valles Centrales; es más barato un cargamento que viene del Bajío a Oaxaca, que de la Cuenca a la capital, a causa de la infraestructura carretera.
El beneficio
La producción de maíz en Oaxaca no es suficiente para cubrir las necesidades de autoconsumo, por eso se compra el grano al Bajío y Sinaloa; sin embargo, una buena temporada de lluvia permite que la cosecha sea abundante.
“Un buen temporal impacta directamente en el bolsillo, porque guardan reservas para todo el año, lo que significa que la tortilla y todos los insumos que deriven del maíz serán adquiridos a un bajo costo y de mejor calidad”, enfatizó el presidente del Sistema de Productores de Oaxaca.
Las paradojas del maíz
Existen 38 variedades de maíces criollos
Un tráiler de Tuxtepec a Oaxaca cobra 1,000 y 1,200 pesos por tonelada
Un tractocamión del Bajío y Sinaloa a Oaxaca, cobra 300 y 400 pesos por tonelada
En el estado se producen 650 mil toneladas de maíz y se consumen 800 toneladas al año
Hay un déficit de 150 mil a 200 mil toneladas
Guelavía cosecha mil hectáreas de maíz al año
Cada hectárea produce mil toneladas de maíz criollo; de temporal de riego alcanzan hasta 1,500 toneladas
