Oaxaca.- Violencia, hostigamiento, protección, palos, bombas molotov, armas de fuego, son elementos que acompañan a los porros en el campus y planteles de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Más que por sus nombres, son conocidos por sus apodos: Perro, Dragón, Talibán, La Thalía, Malvavisco, son solo algunos de quienes jugaron papeles importantes dentro de la vida política y académica de la UABJO.
Desde 1968, cuando surgieron los primeros grupos porriles en la UABJO, la vida estudiantil, académica y política de la máxima casa de estudios en la entidad se mueve a partir de ellos. En los últimos 20 años, la participación de estos grupos se han convertido en instrumento de poder y herramienta política.
En un recorrido por la historia porril de la universidad oaxaqueña, el sociólogo Porfirio Santibáñez Orozco señala que durante los gobierno de José Murat Casab y Ulises Ruiz Ortiz los grupos de porros apoyados por el PRI se convirtieron en "escuelas de cuadros", de los que emanaron personajes como Fredy Gil Pineda Gopar, actual diputado local del PRI y presidente electo de San Pedro Mixtepec.
El apoyo económico para los porros, que se desprende de la opacidad en el manejo presupuestal de a UABJO, tuvo un sustancioso incremento entre los sexenio de Heladio Ramírez y Ulises Ruiz Ortiz, situación que poco ha cambiado en la presente administración.
De la revolución estudiantil a la fuerza política
En apoyo al movimiento estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1968, alumnos de la UABJO iniciaron una rebelión. Por primera vez, con 13 años de la vida de máxima casa de estudios de Oaxaca, se hizo la primera toma de rectoría.
Entre los integrantes de un grupo de jóvenes simpatizantes con el PRI que intentaron recuperar con violencia el edificio central de la Universidad se encontraba Raúl Bolaños Cacho, menciona el sociólogo Porfirio Santibáñez.
Los Kalimanes fue uno de los primeros grupos porriles plenamente identificados, con la función básica de proteger al rector Guillermo García Manzano. Este grupo de choque surgió de la facultad de Comercio y sus integrantes se dedicaban a intimidar a los estudiantes, aunque sus intervenciones eran escasas.
La imposición de directores y las intenciones de mantener el control sobre el consejo universitario provocaron la segunda huelga en la UABJO, que estalló el 12 de diciembre de 1975 y concluyó a finales de enero de 1976, lo que originó la salida del rector García Manzano. Posterior a este hecho Los Kalimanes se desintegraron.
En el periodo de 1974 a 1978 surge la organización Nezahualcóyotl, un grupo calificado de violento, también conocido como Los Coyotes, que mantuvieron presencia en varias facultades y en específico en las Preparatorias, con el fin de proteger al rector Felipe Martínez Soriano.
Los partidos de izquierda también formaron sus propios grupos. El Partido Comunista controlaba al Movimiento Estudiantil Revolucionario; el Partido Revolucionario de los Trabajadores a Vanguardia Estudiantil Revolucionaria; otros más como actividades culturales y con gran dominio sobre los estudiantes se crea el grupo Nicolás Guillén, ligado al PRI y para proteger al rector Marco Antonio Niño Rivera.
A finales de 1978 mataron a Carlos Hernández Chavarría, dirigente del Partido Comunista y secretario general de la UABJO. Culparon de su muerte a gente ligada a Martínez Soriano, quien entonces era rector, aunque otros señalamientos apuntaron que fue el Estado.
Tras este crimen, las organizaciones ligadas al Partido Comunista y el grupo Nicolás Guillén, grupo del PRI, controlaron los fondos presupuestales de la Universidad a cargo de Niño Rivera.
Este control estaba en disputa, al mismo tiempo con Los Coyotes, por lo que la violencia se desató en la UABJO.
En 1978 surge el Sindicato de Trabajadores Administrativos de la Universidad de Oaxaca (STAUO) para hacer contrapeso a la rectoría y gracias al financiamiento del rector para fraccionar esta parte, surge el sindicato Independiente.
Los Pingüinos fue otro de los grupos que surgieron, éste al interior de la Facultad de Arquitectura 5 de mayo (por el que desfiló en su juventud Rafael Torres Valdez quien fue rector de la universidad hace apenas un lustro), tras su separación de la facultad con sede en Ciudad Universitaria. Este grupo pasó casi inadvertido, señala el sociólogo.
A la salida de Niño Rivera, en 1978, y bajo la rectoría de Ildefonso Zorilla Cuevas, los Guillén empezaron a actuar con el apoyo del gobierno estatal y la tolerancia del rector para cometer actos vandálicos. El grupo desapareció a principios de 1980.
El resto de los grupos se refugiaron en los diferentes sindicatos existentes en ese entonces como STEUABJO y SECUABJO, aunque principalmente en el STAUO.
Relaciones peligrosas
El sociólogo Santibáñez Orozco explica que al inicio de la década de 1980 el porrismo se convirtió en un fenómeno distinto. Actos financiados por el gobierno y el inicio de narcomenudeo al interior de Ciudad Universitaria, fue lo que marcó la nueva generación.
Por ciertos periodos, a partir de esa fecha, el edificio central de la UABJO permanecía resguardados día y noche.
"El porro de nueva generación es el más violento, intolerante, menos preparado y lo único que tiene claro es borrar al de enfrente; además de ser usados como instrumentos de control, venta de calificaciones y apoyo para elecciones", calificó el investigador.
La violencia universitaria se agudizó durante el gobierno de José Murat y Ulises Ruiz.
En las elecciones a rector en el 2004, cuando Francisco Martínez Neri compitió por el Sindicato de Único de Maestros y Administrativos (SUMA) y tuvo una clara ventaja sobre el candidato del STAUO, por lo que porros intentaron robar las urnas.
Santibáñez recuerda que cortaron la luz en la zona centro de la ciudad para entrar a uno de los edificios de la UABJO donde se encontraban las boletas; balazos y pedradas se registraron en ese entonces, situación que intentaron repetir en la elección que ganó Eduardo Martínez Helmes.
Es así como los grupos de choque en la universidad han adquirido fuerza política y hasta se venden a las facciones sindicales para inclinar la balanza a favor de algún interés, pero su método de persuasión está alejado del discurso y el argumento, más bien se ciñe a la violencia e intimidación para infundir miedo entre los estudiantes que quedan desprotegidos por la impunidad que impera en el porrismo, Esta expresión al interior de la UABJO está cobijado por los intereses de una larga lista de políticos y funcionarios que simplemente desvían la mirada de un problema que está vigente desde hace medio siglo.
"El porro de nueva generación es el más violento, intolerante, menos preparado y lo único que tiene claro es borrar al de enfrente”. Porfirio Santibáñez, sociólogo.
