CIUDAD DE MÉXICO.- El poeta Juan Gregorio Regino (San Miguel Soyaltepec, Oaxaca, 1962) conoce el poder de la raíz, capaz de sostener un hombre, un pueblo, una nación entera.
El hombre es él, uno que prefiere encarar el mundo desde la fuerza de su identidad mazateca, desde su bilingüismo e interculturalidad, y no desde la desventaja.
"Lo tengo como bandera: abrirme espacios bajo esta fortaleza, no llegar disminuido diciendo que soy indígena, que me deben tener ciertas consideraciones porque soy indígena y estoy en desventaja. Esa posición no me gusta", explica en entrevista el escritor, recién elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (AML).
Etnolingüista, fundador de la asociación de Escritores en Lenguas Indígenas (ELIAC), con una obra traducida al inglés, francés y catalán, entre otros idiomas, Juan Gregorio Regino se propone plantear en la corporación el tema de una diversidad lingüística que se enuncia mas no se practica.
"El reconocimiento no debe quedarse sólo en la Constitución, lleva implícita una representatividad que no ha logrado insertarse en ningún espacio de las instituciones del Estado mexicano".
¿La academia debería también tener un representante de cada lengua indígena?
Tendría que ser Academia Mexicana de las Lenguas, para que estén todas las que se hablan en el País. Sería una transformación muy fuerte, pero de ese tamaño es el asunto.
Tal transformación a escala nacional supone replantear los conceptos estereotipados en torno del indígena, para reconocerlo como modelo de modernidad, añade.
"Somos una sociedad que se dice moderna, sin embargo la mayor parte de la población es monolingüe en español. Una sociedad moderna tiene que ser bilingüe, trilingüe mínimo. Los pueblos indígenas lo son, nos llevan ventaja en ese sentido. Hay que empezar a reconocer lo que han hecho para mantener sus lenguas, sus culturas, sus literaturas, y que puedan constituirse como ejemplo para repensarnos como mexicanos".
Los indígenas compaginan, además, un sistema de autoconsumo, de intercambio y de distribución tradicionales con esquemas de la economía capitalista, destaca.
"No los reconocemos porque los estándares que usamos para medir la riqueza o la pobreza parten de una perspectiva muy occidentalizada, neoliberal, que busca homogeneizarnos como sociedad".
Pero la población mexicana es mayoritariamente indígena, apunta el autor, aunque no lo sepa o prefiera asumirse mestiza.
"Hay una crisis de identidad. Si cada mexicano hiciera una introspección, encontraría su parte indígena, pero necesitamos ir venciendo prejuicios y tener otra mentalidad. Tenemos que salir al mundo haciendo valer nuestro origen, nuestro conocimiento, lo que somos y lo que tenemos para revertir la enajenación".
