Oaxaca.- Ayer, Integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dieron tregua a sus protestas. Los docentes no instalaron retenes ni filtros carreteros en ninguno de los cruceros viales de acceso a la ciudad.
Sin embargo, un desnutrido contingente se apostó afuera de las oficinas centrales del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) para acordonar el complejo.
Los profesores y pobladores de Nochixtlán mantuvieron el bloqueo intermitente en la supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan.
Por su parte, en el plantón, el tiempo transcurre lento. Mientras el kiosco continúa ahorcado, asfixiado por el plástico de las casas de campaña y la carpas que instalaron los profesores en el zócalo de Oaxaca desde el 15 de mayo. Es tiempo de Guelaguetza, temporada alta para los comercios que viven del turismo.
A diferencia de otros años, los visitantes extranjeros no pululan en el parque central, ni en la catedral, ni el andador turístico. Hoy, ambulantes y profesores son los dueños del primer cuadro. Los comercios establecidos en el centro histórico agonizan.
En Oaxaca todo pasa, las calles de Hidalgo, Guerrero, Armenta y López, son copadas por los mentores, sus esquinas lucen atestadas de basura. La contaminación también es visual y aumenta al internarse al zócalo, se suman los escombros de una obra clausurada en el Portal de Mercaderes.
“Huele a orines”, exclama Roselia Naranjo, una turista del Estado de México al pasar frente al Palacio de Gobierno, la figura solitaria del Santo Niño APPO le llama la atención, se detiene a registrar con sus celulares la figura, en segundo plano tres elementos policiacos, resguardan la que una vez fue la entrada principal al complejo.
Cada año, visita Oaxaca para presenciar la Guelaguetza, porque su madre era de Ocotlán de Morelos y tiene muchos familiares aquí. “Nosotros siempre venimos al primer lunes del cerro, de ahí nos vamos a la playa, pero esta vez mejor decidimos quedarnos en la capital, en las noticias dicen que hay bloqueos”.
Es notorio que escasea el turismo internacional; hay más visitantes nacionales que extranjeros y los que compran más artesanías son los “gringos”, comenta la mexiquense.
Una maestra de la región Costa cocina en un anafre la comida y cena; “en nuestra delegación nos organizamos para cooperar, es un gasto enorme estar aquí”, confiesa.
“Ahorita se ve vacío, pero en la tarde comienzan a llegar los compañeros”. Argumenta que contrario a lo que señalan “los medios vendidos”, el plantón es nutrido.
Acepta que es cansado y tedioso permanecer mucho tiempo ahí; “por eso las compañeras luego mejor tejen sus chambritas o leen, pero no vamos a rendirnos, hasta que el gobierno eche abajo la reforma educativa”.
Más de 70 días cumple el plantón magisterial y los profesores refuerzan el bastión, el conflicto parece no terminar, docentes de la Costa e Istmo refuerzan a sus compañeros; las jardineras y fuentes están clausuradas.
