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¿Quién es Hamlet hoy?

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Andrea Baracco nunca sabe lo que va encontrar en Shakespeare. No lo supo cuando decidió montar su celebrado Julio César, en 2012, y tampoco lo hace ahora, al menos no del todo, cuando prepara en Roma una nueva versión de Romeo y Julieta.
Para el espectáculo que traerá el 5 y 6 el de agosto al Palacio de Bellas Artes, la pregunta que inició todo fue la siguiente: "¿Quién es Hamlet hoy?".
"Hamlet es el hombre moderno", se contesta el italiano, en entrevista: "Toda la simplicidad y la fragilidad del hombre".
En una producción colaborativa con la compañía Biancofango y el colectivo de experimentación escénica Santasangre, Baracco lleva esta respuesta a niveles insospechados.
Aquí, el Príncipe de Dinamarca, ataviado con la más común de las sudaderas grises, se encuentra rodeado del ruido y la velocidad de la vida contemporánea.
"En esta obra, Hamlet tiene que sobreponerse a la estupidez de todo lo que lo rodea", explica el director.
Roberta Zanardo y Luca Brinchi, de Santasangre, construyeron para la puesta un complejo entramado de pantallas de grandes dimensiones, algunas de ellas semi traslúcidas, que se mueven mecánicamente por el escenario. Éstas se sobreponen o se alinean, a veces mostrando imágenes concretas, como bosques de pinos y recorridos en una montaña rusa, y otras paisajes abstractos que engullen el drama de los personajes.
"De alguna manera, un Hamlet contemporáneo debe enmarcarse en la eternidad", estima Baracco, sobre la intención de llevar la tragedia a múltiples contextos.
A pesar de este despliegue escénico, puesto a prueba por primera vez en el Festival de Teatro Clásico de Almagro 2014, mismo encuentro que galardonó su Julio César, el director se rinde ante el texto.
"Las palabras de Shakespeare están tan llenas de significado y de sugerencias, que creo que es importante no usar el video para contar la historia sino para tratar de representar lo que hay dentro de las palabras", explica.
Por ello, el director asegura que la historia de Hamlet, la del príncipe que recibe un designio sangriento de su padre fantasma, sigue mayormente intocada, si acaso por la reducción de algunos personajes.
No obstante, la dramaturgia de Francesca Macri, de Biancofiango, no duda en seguir intuiciones polémicas, como la de despojar a Hamlet del soliloquio de "Ser o no ser" y ponerlo, en boca de otro personaje, como conclusión de la pieza entera.
Como Baracco explica a sus actores, lo más importante es buscar la verdad en el texto. "Es algo metafísico: buscar la verdad de algo que es ficticio", les dice cada vez que monta a Shakespeare.

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