A un mes después del enfrentamiento en Nochixtlán, las evidencias de la batalla aún permanecen. Los pobladores pasan indiferentes a un costado de los esqueléticos vehículos calcinados, como piezas surrealistas.
El bloqueo ahora ya es intermitente. Los profesores dan el paso libre en la noche y se reinstalan por aquello de las 10 de la mañana. La espera para los choferes sigue siendo extenuante, pero a diferencia de semanas atrás, se les permite el transitar cada 40 minutos.
La pequeña construcción rotulada con el nombre de “vulcanizadora Reyes” también fue intervenida. La silueta de un policía disparando una arma larga fue plasmada en la pared.
Los vestigios de los camiones incendiados por la policía y que transportaba pollos en píe, permanecen en medio de la carretera Cristobal Colón, justo frente al panteón municipal con muros grafiteados.
En el puente que atraviesa la autopista 135D Oaxaca-Cuacnopalan-México, fueron colgados los rostros de los 43 normalistas cuando los padres de los desaparecidos visitaron Nochixtlán.
Los profesores resisten; “A mí no me tocó estar ese día, pero algo pasan las cosas, que tal y me hubiera tocado un plomazo”, narra un profesor de nivel primaria. Cuenta que estuvo en el 2006. El 25 de noviembre en la última de las batallas con la entonces Policía Federal Preventivas y se salvó de ser golpeado y detenido.
Son las 10 de la mañana y los profesores instalan los filtros carreteros. La sección 22 resiste en vísperas de las mesas política de negociación entre la Segob y representantes de la CNTE.
