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Saqueo de areneros erosiona al Atoyac

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Oaxaca.- La maquinaria avanza pausadamente entre el lecho del río Atoyac. Los dientes de la retroexcavadora arrancan parte del borde con la misma facilidad que se mastica un polvorón. La acción se repite una y otra vez, y se replica con más de cinco trascabos sobre el tramo de un kilómetro que cruza la colonia Perla de Antequera en Santa María Atzompa.


Paralelamente, a pico y pala, un centenar de trabajadores ahondan y ensanchan el cause en las labores de obtención de arena y grava. Hacia los lados, los areneros se comieron más de 80 metros de margen de río; hacia el fondo más de diez. La explotación se traduce en la extracción de al menos 50 camiones materialistas que desfilan desvergonzadamente frente a los ojos de quienes ven desaparecer sus viviendas por la erosión causada al río.


Sobre ese tramo, ubicado en la parte posterior al fraccionamiento Esmeralda, quedó formada una especie de cráter que amenaza seguir tragando las casas establecidas sobre esa área.


A pesar de que el saqueo y erosión crearon un punto de riesgo, la actividad resulta imparable porque de fondo es posible que exista un acuerdo económico con personal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), consideran los vecinos del lugar.


“Lo que no entendemos es como la Conagua asegura que estas personas no tienen permisos para extraer arena pero no son capaces de detenerlos”, expresa Lidia Pérez, tesorera del Comité de Vecinos de Perla de Antequera.


La mujer señala hacia el río. A treinta metros de distancia de su casa se ubica una vivienda que se enfila al acantilado. El inmueble quedó vacío tras la amenaza de ser tragado. La barda se encuentra sostenida al aire. Hace sospechar que no resistirá de pie un año más.


“Desde ese terreno seguía otro de cuarenta metros más diez metros de calle. En las lluvias de hace dos años se abrió más el cauce y, con los trabajos de los areneros que siguen escarbando día a día, se está yendo todo. Se desborona todos los días con el aire, con la lluvia como si fuera un polvorón, pero aquí lo que pesa es que hay mucho dinero”, afirma la mujer.


Al menos unas diez familias se autoexiliaron antes de poner en juego su vida en otra temporada de lluvia. Lidia Pérez y sus hijos se mudarán en agosto a la colonia del Maestro; renunciarán al patrimonio empotrado en zona de riesgo. Quienes se quedan permanecen “al amparo de Dios”.


“Ya no podemos esperar ni vivir con ese miedo. Hace dos años de un momento a otro todos queríamos irnos. Había unas jacaranda grandotas. Decíamos: aún falta la jacaranda grande, cuando se la trague el agua entonces nos vamos. Eso fue en la noche, cuando despertamos la jacaranda ya no estaba”.


Omisa la Conagua


Los trabajos no paran en el lecho del río. Inician desde las cinco de la mañana. Adelantada al sol la retro excavadora va devorando desde dentro el margen sobre el que aún se sostienen las casas. 


Para detener la erosión, los vecinos van a contracorriente rellenando con escombro. La montaña de cascajo sólo ha logrado retardar un poco la pérdida de suelo.


En un juego de simulación, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en distintas ocasiones clausuraron los trabajos, pero al día siguiente los areneros reanudan construyendo otro camino rumbo al río.


Paralelamente, la dependencia de gobierno se mantiene omisa a los planteamientos del comité vecinal que demandan la colocación de gaviones y el encauzamiento del Atoyac. Aunque aseguran que hay un proyecto, hasta el momento continúa sin concretarse.


Elías Daniel, presidente de la colonia Perla de Antequera, afirma que la solicitud de atención fue presentada en todas las instancias de gobierno. Ante la desatención, de manera organizada los colonos acudieron a entablar el diálogo con los responsables de los trabajos de extracción de materiales pétreos. Sólo logran alejarlos uno o dos días.


“Hemos tratado el tema una y otra vez en las distintas dependencias en donde se requieren. Conagua siempre nos ha dicho que nadie tiene permiso para extraer material sin embargo las máquinas trabajan a diario. Como habitantes de la colonia nos hemos organizado para dialogar con las personas que trabajan en el río. Se van uno o dos días, pero luego regresan”, señala.


Con o sin permiso


Sobre este tramo son tres grupos que aseguran tener autorización de la autoridad municipal de San Lorenzo Cacaotepec, municipio en donde el río es el margen de separación.


Quienes habitan en esta zona convertida en una amenaza, llegaron a partir de una reubicación que realizó el gobierno del estado de San Andrés Huayapam para evitar el crecimiento desmedido en aquella localidad, según las versiones de los actuales habitantes de Perla de Antequera.


Daño ambiental


De acuerdo a lo indicado por la Comisión Nacional del Agua, en al menos en 10 estados del país se extraen de manera ilegal grandes volúmenes de piedras, grava y arena de los bancos de pétreos, así como de playas y del lecho de los ríos.


Lo anterior provoca daños irreversibles al medio ambiente, incluida la erosión, contaminación y desecación de los mantos acuíferos.


En otros estados del país las consecuencias de la desmedida explotación de pétreos cambió  la fisonomía ambiental, incluso ha generado la desaparición de cerros


Los trazos de los ríos también se encuentran alterados lo que genera año con año afectaciones a comunidades enteras por desbordamientos de los cuerpos de agua.


El último Registro Público de Derechos de Agua a nivel nacional, detalla que se tiene concesionados 2 mil 484 títulos para extraer 99.7 millones de metros cúbicos de materiales pétreos al año, sin embargo el volumen podría ser mayor por la actividad ilegal.


20,00% de la extracción de arena en todo el país es ilegal


10 puntos del país en donde se extrae de manera ilegal arena y grava de los ríos


2 mil 484 tìtulos  concesionados


99.7 millones de metros cúbicos de materiales pétreos se extraen al año

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