Huajuapan de León, Oaxaca.- Ciudad con gran variedad de artesanías, colores y tradiciones las cuales destacan durante el mes de Julio con la gran festividad al Cristo moreno Señor de los corazones. Una de las características sobresalientes de esta celebración es la elaboración de alfombras de aserrín en donde se realiza la magna procesión con la imagen religiosa.
La preparación de estas alfombras denota la participación y creatividad de adultos, jóvenes y niños, ante tal actividad el sacerdote Ausencio Hernández Acevedo rector de la capilla del Perpetuo Socorro en la ciudad; comenta que antiguamente solo una parte de la calle Constitución se arreglaba de manera sencilla, a partir de 1985 a 1992 cuando ejercía el cargo de párroco en la iglesia del Sagrario, se impulsó esta tradición de tapizar las calles.
Expresó que se ha incrementado el trayecto de la peregrinación y por tal motivo la participación de la gente crece, de igual manera enfatizó que el aserrín es natural de la región aunque anteriormente se conseguía directamente de la ciudad de Tlaxiaco, en donde se trabaja la madera de forma ordinaria.
“Es más fácil pintar el aserrín y dejarlo secar un tiempo, los moldes a usar son hechos de cartón ó madera, en el estado de Oaxaca y en la región somos amantes de los colores y comúnmente se crean flores de diversas formas ya que la flor simboliza la vida; la confección de las figuras están basada en el diseño de los templos y monumentos religiosos” dijo.
Las casas antiguamente eran pintadas de azul añil, que simboliza la verdad; según antiguas tradiciones, ayuda a despejar el camino a la conciencia del yo espiritual, las cuales también eran adornadas con flores alrededor, de ahí se ha tomado la variedad de colores como una expresión del pueblo en alabanza al Señor de los corazones por tal motivo se ponen los tapetes el día veinticuatro de julio durante la procesión.
Por otra parte, Xavier Hernández Martínez, párroco de la iglesia del Sagrario y Vicario Episcopal de la Diócesis de Huajuapan, recuerda que hace cuarenta y tres años cuando salía del seminario no existía una fiesta tan grande como lo es ahora. “No había tapetes, la procesión era muy pequeña, esto comenzó hace algunos años, ahora es una plegaria artística y la gente la manifiesta con sus desvelos, dinero y con el trabajo para elaborarlos” expresó.
Detalló que ante la situación que se vive actualmente, las personas deben valorar el esfuerzo de la hermandad y de todos para que estas fiestas dejen un aprendizaje en cada uno, ser felices y encontrar un caudal de gracia de tal manera que facilite la relación entre los partícipes del pueblo, esperando que la peregrinación del día veinticuatro de Julio sea una penitencia para que haya paz en la ciudad y el estado.
Plegaria artística
