CIUDAD DE MÉXICO.- Está bien, grillete es una exageración, pero es la mejor descripción que le podría dar a la Fitbit Alta, una nueva versión de la banda de ejercicio de Fitbit que me motivó a hacer ejercicio de la misma forma que "El Corazón Delator" motivó a su narrador a delatarse frente a la policía.
La diferencia es que mi pulsera no latía, sino que se dedicó a enviarme pequeñas vibraciones, después de pasar mucho tiempo sentada, para que me moviera y, al estar perpetuamente atada a mi muñeca, me recordó todos los días que debía hacer ejercicio, de lo contrario no cumpliría mi cuota de pasos y la semilla digital que adornaba la carátula no se convertiría en flor.
Esta última frase no es un recurso poético de mi parte. La Fitbit Alta puede configurarse con distintas carátulas que muestran la hora al girar la muñeca y yo seleccioné la de la adorable margarita creyendo que estaría presente todo el tiempo, pero no. Para verla tenía que hacer ejercicio por más de 15 minutos.
En días en los que creí haber encontrado el pretexto perfecto para dejar atrás a mi "entrenadora vestible" -¡no combina con mi ropa!- no conseguí hacerlo, ya que existen distintas bandas de colores para la pulsera. Me prestaron una negra y una gris de tamaño grande y dos chicas en color rosa pálido y turquesa, y aún con mis muñecas grandes, las más chicas me quedaron.
Mi amigable enemiga es, además, exigente y a ratos algo injusta, pues aunque detecta el tipo de actividad que estás haciendo como correr, caminar o trotar, cada vez que me subí a la elíptica en mi casa (un ejercicio que también reconoce), marcó menos calorías y una menor distancia que la que indicó la máquina de ejercicio.
Yo quería creerle a la elíptica, básicamente porque se veía más padre 400 calorías que 261, pero no puedo estar segura de cuál es el resultado correcto, ya que la Fitbit Alta no detecta el pulso y hace cálculos según los movimientos y la distancia. No es nada muy grave considerando que no soy una atleta profesional y disciplinada pero eventualmente podría ser molesto.
Que se quedara sin batería tampoco fue posible, pues con una recarga duró casi seis días y cuando empezó a debilitarse, me mandó un correo diciéndome que era momento de cargarla. Ni como hacerme pato.
Si te quieres ver tremendamente sano puedes usar la app Fitbit para ingresar tus alimentos, la plataforma tiene una base de datos con alimentos comunes pero en muchos casos tendrás que añadirlos manualmente; también puedes medir cuánta agua bebes al día y hasta tu calidad de sueño si la usas para dormir, pues detecta tus movimientos, y hasta eso no es incómoda.
Al final, tras usarla una semana, desarrollé una especie de síndrome de estocolmo con mi grillete. Sí, aún siento la presión por hacer ejercicio, pero ya me acostumbre a sus reclamos, a que me diga la hora, a que me indique si alguien añadió una actividad al calendario de la sección y hasta a que me muestre los números que me están marcando.
Lo malo es que se la llevan la próxima semana. ¿Creen que debería secuestrarla?.
Fitbit Alta
$3,000
Entrena con estilo/ Fitbit Alta
