La diputada federal y secretaria general del PRI en Oaxaca, Mariana Benítez Tiburcio, se pronunció por dar una “salida especial y particular al sistema educativo oaxaqueño”, sin trastocar la escencia de la reforma educativa, a fin de abonar a la superación del conflicto –al que calificó como social– del estado.
“Hago votos por que para la implementación de la reforma se escuche a todas las partes involucradas”, señaló.
La legisladora priista indicó que la Ley General de Educación Pública no se puede aplicar de la misma manera que en Chihuahua o Sinaloa; pero lo anterior, precisó, no quiere decir que se deba de obviar el eje central de lo que establece.
“Oaxaca siempre ha sido un caso especial. Tenemos que escuchar con sensibilidad para saber cuáles son las peticiones concretas, sin que implique tocar las premisas fundamentales de la reforma educativa ”, indicó.
A su juicio, el conflicto que atraviesa Oaxaca “es muchos más complicado de lo que aparenta”, pues –sostuvo– va más allá de una reforma educativa para convertirse en un conflicto social “que no podemos negar”.
El problema, tiene que ver, dijo, con los rezagos y atrasos, que son como “heridas abiertas, porque no se atendieron en el pasado, se han sumado y tratan de expresarse”, indicó.
La legisladora hizo un llamado a sus colegas para ponerse “al servicio del Oaxaca profundo. No se valen declaraciones superficiales para quedar bien con un grupo en particular. (Vamos) a entrarle a resolver de fondo los problemas históricos de este estado”.
En términos de tiempo, y sin soslayar las muertes en Nochixtlán, dijo: “Estoy convencida de que no queremos llegar a un momento que vivimos de severo y lastimoso como en 2006”, expuso.
