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Macetas biodegradables: de vuelta a la tierra

Foto(s): Cortesía
Redacción

"No todo el maguey es mezcal", es la frase que dio vida a una idea que se enfoca en aprovechar los residuos de la planta del tipo de las suculentas, que generan los palenques mezcaleros en el estado de Oaxaca.
Al frente del proyecto, Aurelio Martínez Ibarra, ingeniero industrial, explica que el colectivo Bagatech surgió en enero de 2014, durante una investigación sobre la excesiva cantidad de fibras que las fábricas de mezcal consideran como desechos.
La búsqueda documental arrojó varios resultados sobre los usos que se puede dar a la fibra obtenida del agave. Luego, inició con la experimentación para fabricar biocompuestos que pudieran tomar la forma de objetos útiles y amigables con el ambiente.
¡No al plástico!
Las pruebas duraron medio año, y en junio de 2014, se formó el equipo conformado por cuatro integrantes entre ingenieros y diseñadores industriales. El primer propósito fue crear un producto amigable con el ambiente que reemplazara el uso de plásticos, pues su fabricación depende del uso de energías no renovables como el petróleo... así cobraron vida las primeras macetas.
A futuro, otros productos como charolas de germinación, conos de huevo y cajas  para botellas de mezcal. "La idea de la maceta es que, cuando cumple su ciclo de vida, se reincorpore directamente al suelo", apunta.
Una maceta de plástico, en cambio, tiene que completar un proceso que dura más de 100 años para biodegradarse (reintegrarse a la tierra). La fibra de maguey tiene un proceso de degradación de entre uno y dos años.
Estrechando lazos
Bagatech ha creado alianzas estratégicas con casas mezcaleras para el manejo de sus residuos sólidos, cubriendo todo el costo para su manejo. "Hay mezcaleros que pagan para que recolectores se lleven esa basura y nosotros aprovechamos eso", recalca.
Poco a poco las firmas se han sumado al proyecto, son al menos unas seis las que entregan sus residuos al colectivo. Al mes, el colectivo recicla aproximadamente 100 toneladas de fibra de agave.
El proceso
Para que una maceta tome forma, el proceso empieza en la recolección de la materia prima que se traslada en volteos a la fábrica de Bagatech y se extiende en la tierra. Para que la fibra esté totalmente seca, debe transcurrir al menos un mes. En ese lapso, los residuos de agave deben voltearse contínuamente para que no generen hongos.
Después, pasan por un molino y una cribadora, con la intención de limpiar la fibra de todos los residuos de piedra, leña, ceniza, vidrio y todo lo que pudiera contener. Posteriormente, la fibra se somete a un lavado con agua y óxido de sodio. Más tarde se mezcla con otros productos naturales como almidones y cáscara de nuez, para obtener una fibra uniforme.
A los pasos mencionados les sigue el proceso manual de acomodar la fibra en los moldes de macetas, pues hasta el momento no existen máquinas para moldear la fibra en serie.
Un mercado creciente
Aunque Bagatech inició realizando prototipos, a poco más de dos años de su creación, produce hasta 1 mil 500 ejemplares de macetas de diferentes tamaños y diseños. Éstos se expenden en viveros de la ciudad de Oaxaca y en Atlixco, Puebla.
Por lo novedoso del producto y la particularidad en su apariencia, los productos generados por el colectivo fueron bien aceptados también en tiendas orgánicas de la Ciudad de México, Puebla y Oaxaca, aunque las miras a futuro son extender su mercado al norte del país.
Iniciativas únicas
Bagatech es la primera empresa pequeña en Oaxaca y en el país dedicada al aprovechamiento de los residuos del campo para generar productos nuevos y útiles. En Jalisco, la fibra de agave se utiliza para crear briquetas, que son empleadas como leños de combustión.
"Nosotros no quisimos optar por ese proceso, porque al final de cuentas se genera dióxido de carbono perjudicial para el ambiente y preferimos optar por una iniciativa más saludable, que emplea tecnología limpia y trabajo artesanal", sostiene el creador de la idea.
Para Aurelio, éste es el tiempo en el que debe proliferar la economía verde, en la que como empresas y ciudadanos debemos preocuparnos por nuestros residuos y el posible reuso de los mismos, pues los recursos naturales van escaseando poco a poco.
"Las empresas grandes deberían voltear a la iniciativa privada y apoyar a la gente que está trabajando con el tratamiento de residuos, como se hace en países del primer mundo. No se trata de una moda, sino de una necesidad de cuidar el planeta", reitera.
Los costos
Aunque el director del proyecto admite que los costos de recuperación del agave son muy altos, los productos Bagatech son accesibles al público, con la intención de que la gente vaya paso a paso haciendo conciencia sobre el cuidado del ambiente.
Una maceta pequeña puede costar 30 pesos, mientras que la más cara cuesta 400 pesos.  Son ideales para cactáceas, suculentas y agaves, pues estos tipos de plantas no requieren de mucha agua, por lo que la maceta puede alargar su ciclo de vida.
En crecimiento
Actualmente, el colectivo ha echado a andar un pequeño huerto con la intención de producir pequeñas plantas, a modo orgánico, para que sean transplantadas en macetas. La proyección a corto plazo es terminar de montar una fábrica en Xoxocotlán e introducir nuevos productos como tableros aglomerados, basados en fibra biodegradable.
Asimismo, se realizan experimentos constantes para generar productos nuevos. "Nos hace falta conciencia, debemos cuidar el planeta y tratar de aprovechar al máximo los residuos, que finalmente benefician al planeta e incluso pueden generarnos ganancias", finaliza.
Reyes sin corona


El año pasado, Bagatech ganó el primer lugar en una convocatoria de emprendedores lanzada por la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico (Styde); hasta el momento, el premio no les ha sido entregado, pues la dependencia argumenta falta de presupuesto.
A favor de la NOM 199


La NOM 199 es una disposición legal orientada no sólo a cambiar el nombre del mezcal a "komil", sino de regular la comercialización de la milenaria bebida, bajo estándares de calidad establecidos en la norma. Ante ello, Bagatech se pronunció a favor de la legislación, pues han encontrado mezcal rebajado con alcohol, aunque sea fabricado de manera artesanal.
Ciclo de vida
Las macetas de fibra de agave tienen un ciclo de vida de uno a dos años. Culminado el tiempo, los residuos pueden emplearse como abono.
Planeta plástico
La mayoría de empaques y macetas que se producen están hechas de plástico. Su proceso de biodegradación dura 100 años.
¿Por qué optar por objetos biodegradables?
La biodegradación es la capacidad de un material de desintegrarse por la acción del medio ambiente.
Estos productos son recomendables por ser consumidos rápidamente por la naturaleza  y en consecuencia impactar con menor fuerza a los ecosistemas.
Los productos no degradables tienen impactos negativos en el aire, suelo y calidad del agua.
30 pesos, el costo de la maceta más barata
400 pesos, el costo de la maceta más cara

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