AGENCIA ÁLVARO OBREGÓN, Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Hombres y mujeres, vestidos con gorras, lentes y camisas o playeras de manga larga, trabajan afanosamente para acarrear las piedras de sal que rompen con zapaticos en la laguna desecada.
El viento provoca que el polvo de sal se cuele por los orificios nasales, ojos y oídos; por lo que los trabajadores se protegen con diversas prendas, pero el mineral marino se pega al cuerpo con el sudor y provoca escosor.
Aunque nada detiene su incesante actividad. Con zapapicos rompen el mineral acumulado en la laguna y acarrean los pedazos, de diversos tamaños, al área destinada para formar el montón de sal, que después habrán de encostalar y subir a un camión.
Sin mayor protección, los hombres y mujeres van y vienen en la laguna desecada, como en un inmenso hormiguero, bajo un ardiente sol.
El director
El director de la empresa Compañía Salinera del Istmo S.A de C.V., César Moisés Elgure, informa que desde hace más de 50 años la firma se dedica a la producción de sal de mar procesada por evaporación natural solar.
Añade que la salinera tiene la capacidad de recolectar de 15 a 20 mil toneladas de sal marina al año, y genera empleos para más de 100 familias.
Sin embargo, denuncia que el precio es muy bajo y no se ha podido mejorar. Una tonelada de sal fluctúa entre 1 mil o 1 mil 300 pesos, por todo un año de trabajo.
"A la gente se le paga cada temporada, a ellos se les aumenta cada año. Uno debe convenir un aumento; aunque sea poco, pero se les aumenta y el precio de la sal no cambia. Desgraciadamente enfrentamos la competencia de productores de Yucatán que se meten a nuestros mercados y vienen a malbaratar el producto. Ellos nos han causado mucho daño".
Con evidente molestia manifiesta que han tratado de dialogoar con funicioarios de la secretaría de Economía "para que regularice otra vez el comercio de sal, a fin de que los productores yucatecos vendan en sus mercados y no se metan donde nosotros abastecemos. Esta situación que vivimos es una competencia desleal, donde el gobierno pone a competir a empresas que no tenemos las mismas condiciones".
"El gobierno no ve que nosotros creamos empleos donde se necesita, donde se observan problemas sociales, y arriesgamos el dinero y la vida, muchas cosas. No nada más venimos y ya está el trabajo y órale. No, aquí hay que venirse a rajar la madre y meterle mucha inversión, eso el gobierno no lo ve. ¿Qué apoyo tenemos de parte los funcionarios? Por eso la gente ya está hasta la madre de que cada gobierno que entra y cada gobierno que sale nada más prometen y prometen, no generan empleo ni nada. El gobernador que iba a hacer el cambio ni viene acá, solo en campañas prometen y hasta despensas traen, si pueden se quitan hasta la pinche camisa y se la dan al pobre, pero después que se friegue, se olvidan de ellos, ya estamos fastidiados".
Los representantes
Uno de los representantes de los trabajadores manifiesta que ellos tienen mucha responsabilidad, porque son los responsables de los obreros y en la salinera hay muchos peligros: "La semana pasada tres hombres se cayeron porque colocaron mal la rampa y se vinieron abajo cuando cargaban los camiones volteo con los costales de sal, para llevarlos a donde se lava".
“Aquí no tenemos servicios médicos, ni seguro social, ni pago de medicinas; sin embargo, el trabajo es pesado y con mucho riesgo. La sal es corrosiva, quema la piel, e imagínense lo que es cargar un bulto de 50 kilos por más de 300 o 500 metros. Los trabajadores se lastiman mucho”.
Con lentes oscuros y un sombrero de tela tipo safari, comenta que cada cuadrilla de trabajadores está integrada por 30 personas: “En la laguna que rompieron la semana pasada sacaron 88 camiones con 8 toneladas de sal cada uno de ellos, lo que significa que se obtuvieron 704 toneladas. Por 300 pesos que nos pagan cada tonelada resulta que generamos 211 mil 200 pesos, pero esto hay que dividirlo entre los 30 trabajadores y resulta que nos quedan 7 mil 40 pesos, entre los 30 trabajadores de cada equipo el salario diario representa 117 pesos con 33 centavos".
Añade que cada jornada de trabajo inicia a las 4 o 5 de la mañana, para evitar el calor, y se termina hasta que se levante toda la sal. Eso sólo para levantar el mineral, todavía se llevan otras dos semanas en encostalar y cargar los volteos.
Sin trabajo
El otro representante más joven, ataviado con pantalón tipo bermuda, y también con lentes negros calados sobre la nariz, agrega que son muchos los inconvenientes del trabajo: “Porque vamos a suponer que ya están los montones y viene una lluvia, pues todo se va a derretir y el patrón no paga eso".
Además -dice- hay que formar los montones, encostalar, cargar el camión volteo. Cada camión debe llevar de carga 80 toneladas de sal, en bultos de 50 kilos, ni más ni menos. “Si un bulto no pesa 50 kilos o el camión no lleva 8 toneladas lo regresan, no lo aceptan en el área de lavado”.
Asevera que, como no hay trabajo en la región, la gente va a soportar lo que sea, "pues además no se paga a tiempo, cuando se entrega la sal, hay que esperar 15 días o más para recibir el salario".
"El patrón no sabe cómo se levanta uno, si tiene uno dinero para comer o llevar al médico a uno de nuestros familiares que enferme. A veces hay que esperar hasta un mes para recibir la paga.
Aquí todos se dedican a la pesca o el campo, no hay más, por eso aceptan las condiciones que nos imponen".
