CIUDAD DE MÉXICO.- Roberta Jacobson llega al puesto de embajadora de Estados Unidos en México con más de una década de experiencia en los asuntos de ambos países y la misión de reactivar una relación bilateral que, en el nivel diplomático, se ha enfriado en los últimos meses.
Más de 19 meses después desde que el gobierno de Obama anunció sus intenciones de sustituir a Anthony Wayne en la embajada en la Ciudad de México, con otra funcionaria de origen mexicano cuya nominación fue descartada, el Senado estadounidense por fin aprobó la nominación de Jacobson.
En junio de 2015, Jacobson fue propuesta por el mandatario estadounidense y poco después fue aprobada por el Comité de Relaciones Exteriores, pero su confirmación había permanecido en un limbo por la oposición de dos senadores de origen cubano.
El arribo de la diplomática ocurre cuando restan menos de nueve meses a la administración del presidente estadounidense, Barack Obama, en medio de la carrera electoral por su sucesión y luego de que el gobierno de México puso en marcha un viraje para contrarrestar la agresiva campaña de Donald Trump, con la designación de un nuevo embajador: Carlos Manuel Sada Solana.
Analistas coinciden en señalar que la llegada de Jacobson, cuya experiencia en los asuntos mexicanos se remonta a 2002, reactivará las relaciones y traerá mayor dinamismo.
“Es un buen gesto hacia México que se considere a una diplomática de carrera, con una gran experiencia en temas latinoamericanos, y de un nivel alto. Y no mandar un político por cubrir la cartera”, dijo a Expansión el doctor Adolfo Laborde, investigador del Tecnológico de Monterrey.
A su vez, la doctora Raquel Sáez, de la Universidad Iberoamericana, afirma que “tener a una embajadora como ésta en México puede favorecer mucho”, pues Jacobson “tiene mucha experiencia en temas estratégicos” y de políticas estadounidenses para América Latina.
LAS CREDENCIALES DE JACOBSON
La nueva embajadora habla español de forma fluida, conoce a los funcionarios mexicanos y los temas de interés de Obama con el país vecino.
De finales de 2002 y hasta 2007, Jacobson fue directora de la Oficina de Asuntos Mexicanos en el gobierno estadounidense. En el periodo de 2007 a 2010, fue subsecretaria adjunta para asuntos de Canadá, México y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en el Departamento de Estado. También participó en la configuración de la Iniciativa Mérida.
Su último encargo fue la Subsecretaría de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, la principal oficina del Departamento de Estado para las relaciones de Estados Unidos con los países de América Latina.
Fue la jefa de la diplomacia estadounidense en el histórico restablecimiento de las relaciones entre su país y Cuba, las cuales habían estado rotas durante casi cuatro décadas.
Sus estudios abarcan una maestría en Artes del Derecho y la Diplomacia, Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher (1986), así como una licenciatura en Artes de la Universidad Brown. Tiene dos hijos con Jonathan Jacobson.
