OAXACA.- Desesperación, angustia, enojo, impotencia, se respira en cada vehículo, tráiler, camión de pasaje, taxi.
Todos a vuelta de rueda buscan una salida al bloqueo que habitantes de San Pablo Güilá realizan en Tlalixtac de Cabrera sobre la carretera federal 190, uno de los accesos principales a la capital de Oaxaca.
Los que circulan de Tlacolula hacia Oaxaca dan una, dos, tres, vueltas por los vías alternas que rodean Ciudad Administrativa y El Tule. Ni entre los automovilistas desesperados hay apoyo.
Todos en el mismo problema, pero nadie da información sobre una salida. No hay elementos de la Policía Vial que auxilien, que mantengan orden y que informen de la única vía alterna.
Cientos de ciudadanos desesperan, respiran profundo, tratan de encontrar la calma en medio del caos vial; llaman a sus centro de trabajo, a compañeros de la escuela para avisar que llegarán tarde; bajan de las unidades de transporte y caminan para acelerar la llegada a su destino.
Los que avanzan, igual a vuelta de rueda, de Oaxaca rumbo a Tlacolula no tienen una mejor suerte.
El viaje se hace eterno, el velocímetro alcanza apenas los 5 kilómetros por hora, cada cinco minutos.
Carros de pasaje, de carga, taxis, particulares, siguen su camino con la esperanza de llegar en algún momento a su destino.
