Con un grito apagado, que por momentos se rescató con los acordes de la música de las diferentes bandas que participaron en la marcha de la Asamblea de los Pueblos Indígenas (API), miles de personas conmemoraron ayer el 97 aniversario luctuoso del caudillo del sur, Emiliano Zapata.
Desde las seis de la mañana los manifestantes se concentraron en inmediaciones de Viguera. Se trató de los mismos de siempre, hombres y mujeres cuya precaria situación se refleja en su vestimenta y en la humildad de sus huaraches; desgastados por el trabajo en el campo.
Niños, hombres y mujeres, sin distingos de edad, fueron nuevamente "solicitados" por los líderes de esta organización disidente al Movimiento de Unificación de Lucha Triqui (MULT).
Los militantes también del Partido Unidad Popular (PUP) provenientes de diversas regiones del estado iniciaron su movilización poco después de las 8 de la mañana para recordar los ideales del líder militar y campesino.
Encabezados por su líder Uriel Díaz Caballero, las y los manifestantes denunciaron el olvido de los pueblos Indígenas.
El presidente del Comité Ejecutivo del PUP, Uriel Díaz Caballero, señaló que con su protesta también exigieron al gobierno federal la cancelación de la reforma energética, y acusaron a Enrique Peña Nieto, de querer privatizar el agua, medida que consideraron un agravio contra la ciudadania.
En el caso del asesinato del líder histórico del MULT, dijo que su muerte no puede quedar impune, y hasta el momento no se ha llegado hasta el fondo de la investigación para detener a los autores intelectuales.
Expuso que el crimen de Pazos Ortiz no debe quedar sin castigo, ya que el asesinato fue ordenado y fraguado desde el seno del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz.
CALOR HUMANO
La marcha ingresó por avenida Independencia rumbo a la Alameda de León, donde realizaron un mitin político, en el que el regidor con licencia del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, Francisco Javier Jiménez Jiménez, dio inicio a su campaña como gobernador. Mientras esta actividad se desarrollaba, los manifestantes buscaban el mejor espacio de sombra para poder desayunar. Aquí, a diferencia de las campañas políticas no hubo tortas y refrescos; en el mejor de los casos comieron tacos de tortillas con sal, pan duro y agua embotellada.
Algunos más prefirieron alejarse del bullicio y buscaron un espacio para alimentarse. De sus morrales sacaban tortillas blanditas que acompañaron con un huevo en torta.
Cerca del medio día el intenso calor se mezclaba con el calor humano de los manifestantes. El paso por la Alameda de León fue imposible.
