Oaxaca.- Nosotros como cualquier persona, tenemos algunas manías o comportamientos. Muchas en ciertas ocasiones van en tendencia negativa, tal es el caso como comerse las uñas. Algo que puede resultar tan normal, pero que tiene grandes problemas detrás de esa acción.
Y es que el comerse las uñas, o también conocido como onicofagia, tiene implicaciones muy serias que no solamente desde el punto de vista estético, sino para la salud. Las uñas transportan virus y bacterias que te pueden generar alguna enfermedad al ponerse en contacto con tu boca, además de que al morderlas puedes dañar permanentemente tus uñas, tus dientes y hasta tus encías.
Morderse las uñas es una manía que muchas personas desarrollan en la más tierna infancia, y muchas de ellas lo siguen manteniendo con el paso del tiempo. Con el transcurrir de los años esta manía se hace algo habitual que permanece y que se realiza de manera automática.
Con el paso del tiempo este acto deja de representar una verdadera vía de escape, y se convierte más en una manía. Es cierto que a causa de la estética y de lo mal que quedan unas uñas mordidas, muchas son las personas que al crecer abandonan este hábito. En su mayoría suelen ser las mujeres las que lo hacen, mientras que los hombres siguen manteniendo esta costumbre que no puede acarrear algún que otro problema.
Causas
Las causas de la onicofagia pueden ser de índole más importante y convertirse en un trastorno más grave que exige la ayuda de un especialista, quien determinará si la persona se encuentra ante un caso de un trastorno obsesivo-compulsivo que requiera un tratamiento profesional para erradicarlo.
Sin embargo lo más habitual, es que este desajuste emocional se relacione con un cuadro severo de ansiedad y problemas de autoestima, que pueden incluso acompañarse con otras patologías mentales relacionadas, por ejemplo, con el control de peso, como la bulimia.
¿Algo normal?
Morderse las uñas es una combinación de factores emocionales como la preocupación, la tristeza, la ira, o incluso el aburrimiento o la excitación. Algunas veces puede estar relacionado a diversos estados del ánimo como estar ansiosos o miedosos por algo que nos preocupa como por algo que nos da vergüenza. Asimismo, otra de las razones puede ser que se haga por algo positivo, como cuando se da una buena noticia o alguno que nos puede beneficiar en el día a día.
También puede ser un gesto que responde a la interacción entre emoción y comportamiento. Esto comúnmente se presenta al momento de experimentar una emoción plasmada, por ejemplo, en la radio, televisión, cine, entre otros medios más.
Lo tengo que dejar
Para dejar este mal, los especialistas refieren que lo primero es enseñar a las personas afectadas a que detecten cuáles son los momentos en los que más se muerde las uñas. Para ello, el que lo sufre tiene que elaborar un autoregistro en el que deberá anotar cuál es la situación en la que se está comiendo las uñas.
A continuación, el afectado lleva a cabo una serie de conductas que le ayudan a realizar algo diferente en ese tipo de situaciones. Por ejemplo, si se las come cuando está ansioso, se le enseña a poner en práctica alguna técnica de relajación. En cambio, si se trata de un caso en el que se las muerde cuando le está dando vueltas a la cabeza, se le enseña a controlar el pensamiento y algunas técnicas de manejo conductual incompatible, es decir, a realizar una actividad que sea incompatible con el hábito.
Uñas sanas
• Uso de guantes para diversas acciones que sustancias.
• Aplicación nocturna de cremas hidratantes para uñas.
• Aplicar un endurecedor para protegerlas.
• Cortar las uñas de forma adecuada.
+De
Morder las cutículas o cortarse muy cortas las uñas, puede crear un daño irreparable, pero además de eso, al morder los tejidos vivos que se encuentran a los lados de la uña, puede generar bacterias que darán lugar a hongos en las uñas. Además, las uñas se vuelven más sensibles a contraer infecciones y enfermedades en las uñas de las manos.
¿Sabías que?
Esta mala costumbre cuenta con los porcentajes más altos durante la adolescencia, ya que hasta un 50% de los jóvenes suelen comerse las uñas, una cifra que va disminuyendo a partir de los 18 años.
