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Enfermos olvidados, un grito en el desierto

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- El hospital general resulta ser el único sitio donde se brinda atención desinteresada a personas accidentadas en la vía pública o que al ser abandonadas por su familia pasen momentos de angustia por serios problemas de salud.

 

Sin apoyo de agrupaciones de asistencia

 

 

Gudelia Arellanes Ruiz, jefa del servicio de Trabajo Social del Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso, lamenta que los espacios para enfermos o personas accidentadas cada día se reduzcan más, debido a que representa un grave problema canalizar a pacientes que han sufrido algún accidente o que se encuentren sumamente agobiados por problemas de salud.

 

 

La entrevistada señaló que es tan grave el problema, que tan sólo durante enero y lo que va de febrero del presente año se realizaron las gestiones en las dependencias gubernamentales, como el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del gobierno del estado y del municipio capitalino, implorando apoyo para tres pacientes que habían superado su estado crítico, pero era necesario que se le brindara reposo y tratamientos menores; sin embargo, simplemente no obtuvieron respuesta.

 

 

Abandonado por sus familiares

 

 

Se trataba de un paciente de nombre Catalino López Morales, quien a consecuencia de un accidente automovilístico ocurrido en la ribera del río Atoyac, en jurisdicción de San Jacinto Amilpas, sufrió traumatismo craneoencefálico y otras lesiones que ponían en serio peligro su vida.

 

 

El paciente estuvo internado en el hospital general, del 9 al 13 de enero y parcialmente recuperado señaló que era originario y vecino de La Ranchería La Soledad, en San Miguel Peras Zaachila, pero su familiares jamás se presentaron a visitarlo.

 

 

Por ese motivo fue canalizado a un albergue localizado en San Bartolo Coyotepec, en donde le brindan alimentación y cobijo, además del seguimiento médico que se le sigue suministrando por parte del hospital general.

 

 

Párroco generoso

 

 

El 30 de diciembre del año pasado, fue trasladado al hospital el paciente Heriberto Martínez Martínez o Floriberto Cruz Gaytán, quien sufrió fractura de cadera y múltiples contusiones, por lo que se le brindó la asistencia necesaria hasta el 8 de enero pasado, pero oficialmente era un paciente desconocido o "N"N", por lo que se llevó a cabo el trámite necesario en las oficinas gubernamentales de asistencia; pero, como siempre, se negó todo tipo de ayuda.

 

 

Ante tal situación se recurrió al albergue El Buen Samaritano, que funciona en San Antonino Castillo Velasco, Ocotlán, que dirige el párroco de origen español Alberto Ostiz, en donde sin mayor trámite se le recibió y por el seguimiento dado al caso, se sabe que recibe la atención adecuada.

 

 

Reciben a joven enferma

 

 

La responsable del área de Trabajo Social del hospital general, mencionó el caso de Flor Selene Sánchez González, de 22 años de edad, quien sumamente delicada de salud por su padecimiento de Diabetes Mellitus, con 12 años de evolución, fue auxiliada en la vía pública y canalizada a Urgencias del Hospital General, en donde se brindó el tratamiento y los medicamentos adecuados hasta su recuperación total; sin embargo, se trataba de una persona literalmente abandonada por sus familiares, en virtud de que se negaban a brindarle el apoyo necesario e incluso a recogerla del centro hospitalario.

 

 

Como en otros casos, se contó con la humanitaria respuesta del párroco Alberto Ostiz, quien de manera desinteresada ha brindado cobijo y alimentación a la joven paciente, a quien se le brinda un seguimiento por parte del personal médico del hospital general.

 

 

Labor humanitaria

 

 

En la población de San Antonino Castillo Velasco del distrito de Ocotlán de Morelos se localiza el albergue El Buen Samaritano, que ha logrado sobrevivir tras acusaciones y diferencias con el DIF estatal, así como reproches y señalamientos contra el párroco Alberto Ostiz y los antiguos fundadores.

 

 

Entrevistado a inicios del 2014, José Donaldo Santiago Galicia, presidente del patronato, de la Casa Hogar de Auxilio Social El Buen Samaritano, luego del conflicto que ha enfrentado, señaló que por gestiones propias se contaba con el registro ante la Secretaría de Hacienda y constituido legalmente y se había reactivado el convenio con el DIF estatal, que otorga un apoyo mensual.

 

 

La escritura del terreno, indicó, está en poder de las autoridades municipales, para evitar complicaciones con la familia de los fundadores.

 

 

Atienden a enfermos en general y personas de avanzada edad

 

 

Se informó que en esa ocasión atendían a 20 adultos mayores, así como a 12 menores de edad, que también reciben todas las atenciones.

 

 

Explica que mensualmente los gastos ascienden a 25 mil pesos sólo en cuanto a sueldos, aunado al pago de servicios básicos; por fortuna, diversos particulares apoyan con donaciones en especie para la alimentación.

 

 

Plantilla de trabajadores

 

 

Cuentan con cuatro empleadas domésticas, una cocinera, un chofer al servicio del asilo, con lo cual se brinda una atención adecuada; no obstante, aún requieren el apoyo de un médico y enfermera de planta, con el propósito de otorgar una atención óptima a los asilados.

 

 

Se eleva el índice de "olvidados"

 

 

Arellanes Ruiz reconoció que con el paso del tiempo, cada día aumenta el número de pacientes del hospital general en donde se recibe a personas accidentadas o enfermas en estado crítico y que desafortunadamente carecen de recursos económicos.

 

 

Desaparecen instituciones humanitarias

 

 

Agregó que en el hospital se brinda atención sin distinción de personas, pero luego de salir de la crisis, resulta increíble, pero son abandonados por sus propios familiares, por lo que el personal de Trabajo Social trata por todos los medios de buscar un lugar de beneficencia; pero tal parece que no existen porque se tocan puertas de un buen número de dependencias sin obtener respuesta.

 

 

En cuestión de albergues, sólo se ha recibido el apoyo del párroco Alberto Ostiz, responsable del albergue El Buen Samaritano, que se localiza en San Antonino Castillo Velasco, pero no quiere pensar qué sucederá cuando desaparezca dicho espacio.

 

 

Fallecimiento de desconocidos

 

 

Existe también un número considerable de personas que desafortunadamente fallecen al estar recibiendo atención médica, pero son abandonadas por sus familiares.

 

 

Los trámites en tal caso deben ser de manera inmediata debido al riesgo que representa el cadáver al entrar en estado de descomposición, por lo que de nueva cuenta el personal de Trabajo Social debe realizar los trámites necesarios, pero se vuelve a "topar con pared" ante la nula respuesta de las instituciones o grupos de beneficencia.

 

 

Por tal motivo, se recurre a colectas dentro del mismo nosocomio para sufragar los gastos menores e incluso se solicita el apoyo de empresas funerarias.

 

 

En tal sentido, sólo han obtenido respuesta por parte de autoridades municipales de Tlacolula de Matamoros, San Jacinto Amilpas o Santa María Atzompa, quienes extienden el permiso de sus panteones para realizar la inhumación de la persona fallecida.

 

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