CIUDAD DE MÉXICO.- El ritual cariñoso, tradicional y cotidiano de la lectura con los niños y niñas, en cualquier momento del día o justo antes de ir a dormir, no es incompatible con el abanico de posibilidades que ofrece la época digital. Con esto en mente es que un grupo de emprendedores canadienses creó Miniminus, una plataforma de cuentos para niños disponible para computadoras, celulares y tablets, pero que retiene lo esencial de la lectura y la ilustración infantil.
Una iniciativa que extiende sus redes a México.
A través de un modelo de suscripción con pago mensual, la plataforma pone a disposición de padres e hijos un catálogo de historias hechas exclusivamente para Miniminus, con la calidad e inventiva de escritores e ilustradores profesionales y reconocidos.
Para el diseñador gráfico Yuri Kruk, fundador de esta empresa editorial digital, lo importante era romper con la idea de que un libro impreso debe trasladarse, sin cambio alguno, al terreno digital.
"La mayoría de las compañías están reproduciendo libros impresos en internet, lo cual no es lo más apropiado. Entonces decidimos crear algo desde cero y maximizar el potencial de las publicaciones digitales", explica en entrevista.
Con un diseño sencillo y amigable, el modelo de Miniminus podría equipararse, por ejemplo, con el de plataformas como Netflix, donde la suscripción al servicio da acceso inmediato a un amplio catálogo a escoger.
Con dos años desde su lanzamiento, la plataforma cuenta actualmente con 40 historias hechas por escritores e ilustradores de todo el mundo, todas ya disponibles en español, bajo traducción de Humberto Pérez Mortera, y otros cinco idiomas: ingles, francés, italiano, alemán y portugués.
Aventuras submarinas sin salir de la sala de la casa, concursos de monstruos, carreras de bicicletas, fiestas de sombreros y peripecias con animales son apenas algunos de los tipos de historias que se encuentran en el catálogo, de autores como Martine Richard, Jennifer Tremblay y Louis-Dominique Lavigne, e ilustradores como Tiago Americo, Nathalie Taylor y Pierre Pratt.
"No buscamos un tipo específico de historia, queremos una historia que sea juguetona, que quiz• sea graciosa", explica Kruk. Por otro lado, se busca que la propuesta visual de los ilustradores sea tan atractiva como sea posible para las audiencias actuales.
"Decidí conjuntar ilustradores que son muy modernos y muy actuales, ilustradores con los que me gusta trabajar", detalla. Con cuentos sugeridos para niños entre los 3 y los 8 años, la aplicación privilegia la experiencia tradicional de la lectura, con algunas animaciones sencillas que aparecen en cada cuadro.
"Cuando decidimos crear esta compañía y, por eso es que tomó tres años antes de hablar con los autores, desarrollamos un software desde cero. Éste nos permite crear pequeñas animaciones, como en el cine, y darle a las historias más dinamismo", relata Kruk.
Los padres e hijos pueden entonces adentrarse en los mundos de cada historia, pero siempre con las ilustraciones y textos como vehículos principales, como con un libro, pero adicionados con las animaciones. "En Miniminus no hay música, no hay sonido, no hay narración y nunca la habrá, porque queremos impulsar la lectura", declara su fundador.
En tiempos en los que los niños deben permanecer en casa por la pandemia de Covid-19, Miniminus (www.miniminus.com) ofrece una prueba de suscripción gratuita por 30 días.
Después de ello, el pago mensual es de 3 dólares canadienses, es decir, poco menos de 52 pesos. "Y asÌ nos mantendremos. No queremos que el precio sea un impedimento", promete Kruk.
Con un ritmo de publicación de una historia cada 2 semanas, para llegar a 25 nuevos cuentos anuales, Kruk espera que Miniminus pueda duplicar su producción el próximo año.
"Eventualmente, quizá el próximo año, trataremos de llegar a una a la semana, duplicar nuestra producción, pero ya veremos", prevé. Con las posibilidades actuales de los dispositivos digitales, Miniminus abre un tesoro de historias para niños con los valores más queridos de la lectura tradicional.
