Los escritores Manuel Vilas y Santiago Posteguillo charlaron vía streaming sobre literatura con sus lectores de toda América Latina. En compañía de Mariana Marczuk, directora editorial de Zona Andina de Grupo Planeta, ambos escritores ibéricos abordaron las fortalezas que ofrece la ficción en estos tiempos de confinamiento, como parte de la iniciativa #KeepReadingEnCasa.
La charla fue parte de una cita virtual por Facebook Live desde el perfil de Planeta de Libros México. En esta charla, los escritores coincidieron en que la novela es una representación de la vida en la que los acontecimientos sociopolíticos son determinantes; también, en que la literatura es un espejo que nos demuestra que estamos vivos.
Hablaron de la carga social y política que tiene la novela, desde sus orígenes y de cómo se compagina la novela con la imaginación. En este encuentro entre imaginación y realidad, Santiago Posteguillo abundó sobre que no es necesario que una novela tenga un componente social y político, pero sí frecuente y habitual que la literatura tenga esa fuerza social y política.
“Muchos narradores se han preocupado por la vertiente social que suele tener la narrativa. En tiempos como este -en medio de una una crisis sanitaria que será la antesala de una crisis socioeconómica mundial importante-, las reflexiones desde la literatura se pueden ir haciendo, porque ayudan a explicar lo que está pasando. Lo que ocurre se entiende mejor desde una buena ficción porque atiende al alma humana, con su poder de conexión. Por ello, la novela tiene una potencia especial dentro de lo que entendemos por literatura”.
El ser humano es un animal narrativo
Manuel Vilas sostuvo que la novela es una representación de la vida, ya que en ella, los acontecimientos sociopolíticos son determinantes. La novela tiene la particularidad y exigencia de una representación de un tiempo y espacio de una sociedad; incluso se ha hecho necesaria y popular, porque en la vida no solo encuentras una trama, sino un contexto socio histórico que permite entender mejor una época.
Para el autor de Alegría, novela que lo hizo finalista del Premio Planeta 2019, la literatura tiene la capacidad de hacer una síntesis, la habilidad de tomar lo importante y dárselo al lector.
“Lo que ha revelado el confinamiento, es que la gente sin contenidos narrativos no puede vivir. El ser humano es un animal narrativo, necesita contarse a sí mismo y contar lo que le está pasando, porque si no cuenta lo que le está pasando, tiene la sensación de que no está vivo”.
Y asegura que con el coronavirus se ha revelado esta dimensión de reconocer que seguimos vivos en tanto o cuanto la lectura, las series, las redes sociales o incluso los videojuegos nos dan una imagen de nosotros mismos en movimiento: “eso hace que pensemos que estamos vivos. La literatura es un espejo que nos demuestra que estamos vivos”.
Tanto Posteguillo como Vilas coincidieron en que en cualquier sitio en el que haya una trama o un componente narrativo, ahí estará la literatura. “Tengo una visión muy ancha de que en cualquier guion de series, de cine, de los propios videojuegos, está lo narrativo. El origen de la civilización es un origen narrativo. Novela y antropología van de la mano, el acto de narrar es un acto de civilización”, acotó Manuel Vilas.
Santiago Posteguillo agregó que algo que nos puede dar la ficción es la posibilidad de la simulación, pero que al hablar de literatura también se habla de antropología. “La diferencia entre un buen ensayo o novela histórica, es que en la primera vives la historia; en el otro, te la cuenta”.
Las novedades
Cabe señalar que de forma reciente, ambos autores publicaron sus últimas novelas bajo el sello Planeta y en este encuentro digital aprovecharon para hablar sobre ellas. Alegría, de Manuel Vilas, es la novela finalista del Premio Planeta 2019, una historia entre la confesión y la autoficción escrita desde el corazón de la memoria, proveniente de ese lugar en el que la esperanza es el fin último de la búsqueda emprendida hacia los recuerdos del pasado, para ir tras las ilusiones del futuro.
En esta novela, el protagonista es un hombre que emprende un viaje de dos caras marcado por el contexto de su generación y su país: mientras que en la parte pública es cercano a sus lectores, en el camino íntimo, hurga a solas entre sus recuerdos para encontrar su verdad, misma que saldrá a la luz tras la muerte de sus padres, su divorcio y su vida junto a una nueva mujer, una vida en la que sus hijos se convierten en la piedra angular sobre la que pivota la necesidad inaplazable de encontrar la felicidad.
En tanto, este año, Santiago Posteguillo ha vuelto con Y Julia retó a los dioses, la continuación de Yo, Julia -ganadora del Premio Planeta 2018 y con la que arrancó Julia Domna, la nueva saga del autor que ha conquistado a más de cuatro millones de lectores-.
A pesar de que en esta nueva entrega, la augusta protagonista se encuentra en la cúspide del poder, la traición, la división familiar y una terrible enfermedad amenazarán con echarlo todo a perder. Sólo una historia de amor más fuerte que la muerte y una pasión capaz de superar pruebas imposibles, será la que brinde fortaleza necesaria a la emperatriz.
“Lo que ha revelado el confinamiento, es que la gente sin contenidos narrativos no puede vivir. El ser humano es un animal narrativo, necesita contarse a sí mismo y contar lo que le está pasando, porque si no cuenta lo que le está pasando, tiene la sensación de que no está vivo”.
Manuel Vilas
