Juan Pablo II o Karol Józef Wojtyła, su nombre de pila, nació el 18 mayo de 1920 en Wadowice, Polonia, y falleció el 2 de abril de 2005 en El Vaticano. Tenía 84 años. Este hombre también llamado el “Papa Peregrino” se dedicó a difundir su ministerio en los cinco continentes del mundo y realizó un trabajo de apostolado hasta el último momento de su vida, por lo que la feligresía lo recuerda como uno de los religiosos más importantes de la historia del catolicismo y de los líderes más influyentes del siglo XX.
Primero fue obispo auxiliar en 1958 y arzobispo de Cracovia en 1962 para después dar el salto al papado.
Juan Pablo II fue el 264° Papa de la Iglesia Católica. Su pontificado duró casi 27 años, iniciando en 1978, y fue el tercero más largo de la historia.
Hablaba al menos 16 lenguas, entre ellas el polaco, esperanto, griego clásico, latín, italiano, francés, español, portugués, inglés y alemán, además que también tenía suficientes conocimientos del checo, lituano, ruso y húngaro, y podía comunicarse en japonés, tagalo y varias lenguas africanas.
Fue el primer Papa en hacer uso intensivo de los medios de comunicación y, en especial, de Internet, para hacer llegar su mensaje pastoral.
Como representante de la Iglesia tuvo acercamientos con líderes religiosos judíos, musulmanes, ortodoxos y tibetanos (a través del Dalai Lama).
Impulsó las Jornadas Mundiales de la Juventud en las que se reunió con millones de jóvenes de todo el mundo e inauguró los Encuentros Mundiales de las Familias.
En su vida realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 en ese país.
Sufrio atentados
El 13 de mayo de 1981 sufrió un intento de asesinato en la Plaza de San Pedro, Roma, cuando saludaba a los fieles y un ciudadano turco de nombre Mehmet Ali Ağca le disparó cuatro veces a escasa distancia, entre la multitud. Juan Pablo sobrevivió y después al terrorista le otorgó el perdón públicamente y en persona.
La noche del 12 de mayo de 1982 sufrió un segundo atentado cuando visitaba el templo de Fátima a fin de agradecerle a la Virgen el haberlo salvado en la Plaza de San Pedro, esto fue aprovechado por un sacerdote español, Juan María Fernández y Krohn, quien lo atacó e hirió superficialmente con una bayoneta, aunque el agresor fue detenido a tiempo por los servicios de seguridad.
Al ser procesado, el atacante argumentó que su motivación fue que presuntamente Juan Pablo II estaba aliado con la entonces Unión Soviética, que en realidad era un agente secreto comunista y buscaba corromper a El Vaticano.
Sus últimos momentos
Juan Pablo falleció el 2 de abril de 2005 a las 21:37 horas a causa de un “choque séptico con colapso cardiocirculatorio debido a una infección, ya detectada, de vías urinarias”, agravados por su enfermedad de Parkinson.
Durante la última semana de vida recibió comida procesada a través de un tubo nasal debido a su extrema debilidad. Un informe del Vaticano refiere que seis horas antes de su muerte, Juan Pablo dijo en polaco, con una voz muy débil y con palabras murmuradas: “Déjame ir a la casa del Padre”.
Se sabe que miles de fieles se reunieron para orar en voz alta y hacer vigilia en la Plaza de San Pedro en los días previos a su muerte.
Durante el último Domingo de Pascua de 2005, intentó sin éxito dar la bendición “Urbi et Orbi”, que no logró terminar, pero arrancó los aplausos y el llanto de los fieles reunidos en la Plaza. No obstante, volvió a asomarse a la ventana de su habitación el miércoles 30 de marzo para dar su última bendición.
El 2 de abril de 2005 a las 22:00 horas, el arzobispo Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, anunció finalmente el fallecimiento del Papa con las siguientes palabras: “A las 21:37 horas nuestro Santo Padre ha regresado a la Casa del Padre”.
Al funeral asistieron 75 jefes de estado, incluidos presidentes y príncipes, entre otras autoridades, y después, del 5 al 9 de abril, más de dos millones de personas desfilaron para despedir los restos mortales del prelado en la Basílica de San Pedro, que después fueron inhumados en las Grutas Vaticanas, debajo de la misma Basílica de San Pedro.
Seis años después, el uno de mayo de 2011, el Papa Benedicto XVI lo beatificó y el 27 de abril de 2014 el Papa Francisco lo canonizó, esto como reconocimiento a sus hechos, su trabajo religioso y al legado que dejaría entre los fieles de todo el mundo.
