Entre sombrillas, banderas rojas y cartulinas con frases como “ni una más”, resalta el penacho con plumas color verde, blanco y rojo con un borde morado, el cual se utiliza en la Danza de la Pluma, pero esta vez es Violeta quien va portando el traje.
La bailarina viste tenis blancos, pantalón con olanes rojos, chaleco verde, dos sonajas en ambas manos y penacho sobre su cabeza, pero es su larga trenza lo que denota que es una mujer.
Algunas participantes se salen de sus contingentes y se acercan a tomarle fotos y selfies con la pequeña de 11 años, quien muy contenta accede, pues asegura que está cumpliendo con el objetivo que tenía: mostrarle a todos “que las mujeres también podemos hacer cosas de hombres”.
Violeta Casas decidió participar en la marcha de mujeres maestras, estudiantes, madres, hijas y activistas quienes conmemoraron el Día Internacional de la Mujer este domingo 8 de marzo.
La bailarina recuerda que al ver la Danza de la Pluma no podía concebir que sólo fuera interpretado por hombres, por ello, decidió que tenía que cambiar las reglas.
“Creo que debemos ser más solidarias con las personas porque yo he visto que sólo los hombres interpretan la danza de la pluma y yo quería dar una enseñanza de que las mujeres podemos hacer lo mismo que los hombres”, comenta.
Caminando en medio de dos contingentes de organizaciones sociales, la bailarina relata que el principal obstáculo que tuvo es que algunos grupos de danza no quisieron dejarla bailar en Zaachila por el hecho de ser mujer.
“Ahí (en Zaachila) miran mal a las mujeres que bailar la Danza de la Pluma”, lamenta.
No obstante, su profesor le recomendó ir a otro grupo de danza donde sí le permitieron interpretar el baile que tanto anhelaba interpretar, por lo que ahora pertenece a un grupo en el que sólo hay una mujer; ella.
“Yo quería que la comunidad viera que las mujeres también podemos hacerlo y veo que lo están aceptando; incluso me están animando a seguir haciéndolo”, dijo sonriente.
