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Olvidan templo de La Merced

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

Si bien, ha permanecido cerrado en diferentes ocasiones a lo largo de su historia, debido a los daños provocados por los sismos, la reapertura del templo de Nuestra Señora de La Merced se ha convertido ahora en una incógnita, ante las graves afectaciones en su estructura, pero también por la omisión gubernamental. 


El inmueble dejó de abrir sus puertas al culto público el 20 de marzo del 2012, para no poner en riesgo a los fieles, por los estragos causados por un terremoto de 7.8 grados, sucedido a las 12:02 horas de ese día.


Ante esta situación, el Instituto del Patrimonio Cultural (Inpac), durante la administración del gobernador Gabino Cué Monteagudo, inició la reconstrucción de la bóveda del coro y la primera bóveda.


Sin embargo, las averías se agravaron cinco años después con el terremoto de 8.2 grados de septiembre de 2017, el más intenso en casi un siglo en México.


Una de las causas principales, fue la cúpula concreto armado, aparentemente colocada en 1930 para sustituir a una estructura de crucero que seguramente se cayó en un sismo de aquellos años, pues a la hora de un terremoto, este tipo de edificios se mueve elásticamente, regresan a su posición, pero el concreto -por ser un elemento muy rígido y al estar colocado arriba- funciona como un gran mazo que golpea el resto del inmueble.



Las capillas aledañas también sufrieron estragos por los temblores. FOTO: Emanuel Salinas

De esta manera, el templo actualmente está totalmente apuntalado con madera para evitar que se venga abajo, ante otro eventual fenómeno geológico, porque no ha tenido ninguna intervención del Inpac. Incluso, sus campanarios no son utilizados por el riesgo de que puedan acrecentar los daños por la vibración, originada por su tañido. 


“Está igual o peor que antes”, afirmó el párroco Francisco Reyes Ochoa.


El también vicario general de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca dijo que el Inpac, con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), invirtió cinco millones de pesos en la reparación de las dos bóvedas y de una parte del muro exterior izquierdo del claustro, pero unos 20 o 15 días antes de la entrega de la obra, sobrevino el terremoto de septiembre del 2017.


“Se afectó lo que apenas se había arreglado, el poco avance que se tenía. No sirvió de nada”, asentó.


De hecho, subrayó que el Inpac había autorizado el uso de medio templo, después de la reparación de la bóveda del coro y de la primera bóveda.


“Me habían dicho que ya se podía ocupar, que esperáramos algunos meses para que se secara el trabajo, pero vino el terremoto y se echó todo a perder”, indicó.


Además, explicó que las otras tres bóvedas, incluyendo la del presbiterio, así como paredes y columnas, sufrieron también algunas grietas, fisuras y desprendimiento de material constructivo.


“Se cayó mucha cantera”, añadió.



El altar mayor y el presbiterio están también inutilizables. FOTO: Emanuel Salinas.

Destacó que las nuevas afectaciones fueron propiciadas no solamente por la magnitud del terremoto de septiembre de 2017, sino también por las aproximadamente 30 toneladas de cemento utilizadas en la construcción de la cúpula.


“Nunca va a quedar bien, mientras esté esa cúpula todo el cuerpo se resiente con cualquier sismo, tiene un efecto enorme por ser de puro concreto”, refirió.


A pesar de esto, dijo que el Inpac -en esta administración gubernamental- no ha se ha interesado y no ha hecho ninguna intervención en el templo.


“La solución es la demolición, pero no han hecho nada, no se deciden, dicen que ya van a hacer algo, pero nada. Si saben que ese es el origen de los daños, ¿por qué no han procedido a la demolición para salvar el templo?”, cuestionó. 


El sacerdote lamentó que ningún funcionario o especialista del Inpac se ha comunicado con él durante más de un año, para informar sobre algún proyecto a desarrollar en el templo.


“Hace dos o tres meses atrás, un grupo de católicos fueron a exigir al Inpac atención al inmueble, les dijeron que ya estaba el dinero y que pronto iban a retomar la reconstrucción, pero oficialmente no me han dicho nada, a pesar de ser el párroco. No hay para cuándo inicien los trabajos y mucho menos, para que se reabra”, terminó.



FOTO: Emanuel Salinas

Siempre con andamios


“Según se cuenta, después que el arzobispo Eulogio Guillow Zavalza adquirió el templo en 1898, para después iniciar su reconstrucción por las afectaciones originados por un sismo, una monja de aquellos años dijo que el templo siempre iba a estar destinado a tener andamios, porque siempre iba a estar dañado por los temblores. Y parece que tenía razón”: sacerdote Reyes Ochoa.


El sismo es el enemigo


En 1601, después de pisar tierras oaxaqueñas en 1522, el fraile mercedario Bartolomé de Olmedo, capellán de Hernán Cortés, comenzó la construcción del templo de Nuestra Señora de La Merced, para tener un punto intermedio entre la capital de la Nueva España y Guatemala.


La obra, bajo la dirección de fray Diego de Aguilar, fue hecha sobre el antiguo cauce del río Jalatlaco.


Sin embargo, años después, el inmueble fue derruido por un sismo. Fue hasta 1646 que se comenzó la edificación del actual templo.


Aunque posteriormente fue afectado otra vez por un sismo. Fray Diego de Aguilar, nombrado comendador en 1680, solicitó al capítulo de México la autorización de reconstrucción en 1683. La obra comenzó ese año con asesoría de alarifes y con materiales de cantería labrados, que se concluyó en 1690. 


Aunque los temblores 1702 y 1727 produjeron grietas y derribos en bóvedas, muros y torres, hasta completar la ruina del templo, no fue reconstruido durante 60 años. 


A comienzos del siglo 18, el comendador Fray Isidro Escalera efectuó reparaciones con cantería para poder continuar el culto. 


El edificio duró en pie hasta 1787 en que de nuevo fue derribado por un temblor. En 1898, el arzobispo Eulogio Guillow y Zavalza adquirió el templo, para después ordenar su restauración y el enriquecimiento del interior. En diciembre de 1933, el inmueble fue declarado monumento histórico.


Víctima de temblores


1601.- El fraileBartolomé de Olmedo comienza la construcción del templo de Nuestra Señora de La Merced en Jalatlaco

1646.-  Inicia la edificación del actual templo entre las calles de Independencia y Manuel Doblado

1680.- Un sismo destruye el templo

1683.-  El Fray Diego de Aguilar solicita la autorización de reconstrucción

1690.- Concluye la obra que se realizó con asesoría de alarifes y materiales de cantería labrados

1702.- Un temblor deja grietas y daños en el templo

 1727.- Derivado de otro sismo se derriban bóvedas, muros y torres

1787.- Un movimiento telúrico acaba con el templo

1898.- El arzobispo Eulogio Guillow y Zavalza adquiere el templo y ordena su restauración

1930.- Dentro de las obras de rehabilitación se coloca una cúpula de concreto

1933.- El inmueble es declarado monumento histórico

2012.- Un terremoto de 7.8 grados genera daños al inmueble y cierra sus puertas

2017.- Otro terremoto, pero 8.2 grados, golpea nuevamente al templo

2020.-Autoridades se olvidan de la rehabilitación

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