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Oaxaca, en riesgo de incendios

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Los incendios recientes que afectaron Australia y los 253 que en Oaxaca se reportaron durante el 2019, tienen algo en común: se exacerban por el cambio climático.


A medida que las sequías se hacen más intensas, la temporada de incendios también se extiende. En 2016, Oaxaca ocupó el primer lugar nacional en superficie afectada por el fuego y en 2019 estuvo en segundo lugar.


Ante los riesgos climáticos y el aumento poblacional que demanda cada vez más alimentos, el jefe de la Unidad de Información Geográfica del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), Kai Sonder, consideró fundamental que ya no se extienda la frontera agrícola en Oaxaca, cuya superficie es de 1.2 millones de hectáreas, es decir el 12.7 por ciento de su superficie total y 3.7 por ciento de toda la superficie agrícola de México.


Agricultura climáticamente inteligente


El científico se refirió al concepto de agricultura climáticamente inteligente, aquella que permite a los productores tener una actividad rentable y ambientalmente sustentable.


Un ejemplo es el de conservar los rastrojos como cobertura del suelo, es una pequeña acción que contribuye a reducir el riesgo climático y también los costos de producción, ya que favorece el incremento de materia orgánica en el suelo, permitiendo que éste, al estar sano, cumpla su función de absorber carbono atmosférico, además de que el 24 por ciento de las emisiones de México provienen de la agricultura y la ganadería.


En Oaxaca existen productores que implementan la agricultura de conservación, cuyo principal principio es mantener el rastrojo como cobertura del suelo, al tiempo que incrementan sus rendimientos y cuidan el medio ambiente.


Citó que con ayuda del sensor VIIRS (Visible Infrared Imaging Radiometer Suite, por sus siglas en inglés) se han emitido 123 alertas de incendio en la entidad. Aunque esta cifra está dentro del promedio con respecto a años anteriores, el riesgo de que alguno de estos puntos de calor desencadene un incendio de gran magnitud es latente, particularmente porque la entidad sigue perdiendo cobertura arbórea.


Pérdida de árboles


De acuerdo con el Global Forest Watch, de 2001 a 2018 ,Oaxaca perdió 320 mil hectáreas de cobertura arbórea, lo que equivale a dos veces la superficie de la Ciudad de México, es decir, que ésta cubierta de árboles disminuyó 6.3 por ciento con respecto al año 2000.


Kai Sonder detalló que el problema es que al reducirse las extensiones cubiertas por árboles, también disminuyen las precipitaciones y con menos lluvias se producen sequías más severas, se reduce la capacidad de las áreas forestales de absorber carbono atmosférico y aumenta la probabilidad de nuevos incendios.


La mayor parte de los incendios forestales en México y la mayor parte del mundo son causados por quemas relacionadas con las actividades agropecuarias -de acuerdo con el Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (Ipam, por sus siglas en portugués)-, el desastre en aquella región se debió, además de la variabilidad climática, a las quemas provocadas para deforestar áreas de selva, a fin de convertirlas en áreas de pastoreo o de cultivo.


La ampliación de la frontera agrícola -el conjunto de terrenos sembrados más los que alguna vez tuvieron cultivos pero hoy están ociosos- se amplía normalmente quitándole terreno a las áreas forestales, muchas veces de forma ilegal que inician con quemas agrícolas que anteriormente eran extinguidas por las primeras lluvias de la temporada, pero en tiempos de cambio climático, el fuego queda fuera de control.


 


 

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