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Resienten pacientes déficit de especialistas

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

La noche del primer día del 2020 la señora Reyna fue embestida por un vehículo mientras caminaba en el Sector T de Bahías de Huatulco, lo que la orilló a enfrentarse a la falta de un especialista en traumatología.


Durante dos días su familia batalló para que un traumatólogo pudiera valorarla, le indicará el tratamiento y descartara una intervención quirúrgica.


En las oficinas de la Cruz Roja sólo le cosieron la herida en la cabeza y le tomaron una radiografía de su clavícula derecha, rota por el impacto.


En el Centro de Salud con Servicios Ampliados de Huatulco la canalizaron al Hospital Comunitario de Santa María Huatulco; como en ninguna de las dos instituciones existe traumatólogo, la refirieron al Hospital Regional de San Pedro Pochutla (a 39 kilómetros de distancia), donde la rechazaron porque el especialista estaba de vacaciones.


“Ni siquiera la revisaron. La persona que nos atendió miró la hoja y nos dijo que así como llegamos debíamos de regresarnos porque el traumatólogo estaba de vacaciones”, relata con decepción su hijo Juan Carlos Reyes.


Para llegar ahí la familia de la señora Reyna tuvo que recurrir a la presidencia municipal que les apoyó con el servicio de ambulancia; en el Hospital de Santa María Huatulco no tenían disponible una, a menos de que pagaran 900 pesos por el traslado o eligieran un transporte particular.


En ese hospital el jueves 2 de enero a Reyna "apenas" y le pusieron un tranquilizante, la refirieron de inmediato a San Pedro Pochutla, donde comprobaron que la atención a población abierta “es pésima”.


Calvario


En el Hospital de Santa María el médico general que valoró a su mamá consideró que ameritaba cirugía para que pudiera recuperarse de la fractura en la clavícula.


Consultaron un médico particular, quien estimó que los costos podrían oscilar en los 60 mil pesos, cantidad de la que carece su familia porque Reyna se dedica a la venta de aguas frescas y su marido requiere diálisis desde hace dos años.


El viernes acudieron al Centro de Salud de Servicios Ampliados de Huatulco, donde le ofrecieron llamar a un traumatólogo particular que la valorara y en caso de ser necesario la transfirieran al Hospital de Puerto Escondido, a 118 kilómetros de distancia.


El traumatólogo nunca llegó, la familia debió buscar otro que verificó que si la señora Reyna permanece cuatro meses en absoluto reposo su clavícula puede sanar, sin necesidad de cirugía.


“No se han visto los resultados de la gratuidad en la atención médica que anunció el gobierno”, se queja Juan Carlos, quien considera que las personas no derechohabientes están en la desprotección médica.

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