Dónde nació
En la cuna que arrulló a Rodolfo Morales y a Liborio Navarrete: Ocotlán de Morelos, Oaxaca, en este hermoso lugar, nació un niño, a quien pusieron por nombre Tenoch Navarrete Luis, hijo del famoso pintor oaxaqueño Liborio Navarrete y Alejandra Luis Cruz.
En este pintoresco lugar, donde existen muchas tradiciones y costumbres, como era lógico, ya con el tiempo lo inscribieron en la escuela del pueblo, para cursar sus estudios primarios; después se trasladan a esta capital para que todos los hijos estudiaran y fueran profesionistas, como lo son en distintas ramas.
Solo que Tenoch, muy apegado a su señor padre, siempre lo seguía donde fuera, para verlo pintar los lienzos, los retratos de quienes le encargaban los hiciera, y claro, previo el pago de la obra.
En esta forma y solo con verlo pintar, Tenoch fue aprendiendo, pero también estudiando la carrera de Contaduría en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
Pero por ningún motivo deja de pintar, acumulando la obra, hasta que un día, la que esto escribe, fue a conocer cuadro tras cuadro, donde fue descubriendo el talento maravilloso de un pintor autodidacta desconocido.
Muy a pesar de su trabajo en la administración del Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso, combina su tiempo con el arte pictórico para pintar el óleo, su fuerte, experimentando con varios materiales para dar texturas muy interesantes a todas sus obras.
Gran parte de su producción la ha dedicado a realizar imágenes religiosas y otra corriente en la que incursiona con éxito en el surrealismo; en sus cuadros podemos observar mundos imaginarios que son inspirados en su universo interior.
Creatividad
Tenoch hereda la exquisita sensibilidad de su padre y el famoso pintor Liborio Navarrete, quien fuera catedrático de la Escuela de Bellas Artes, a cuya autoría se deben todos los retratos a lápiz que se encuentran en las paredes de la Hemeroteca Pública, de casi la mayor parte de los periodistas que contribuyeron en el desarrollo del Estado de Oaxaca y que con su emoción transmitieron sus sugerencias para el engrandecimiento del pueblo oaxaqueño.
De este artista hablaremos en otra ocasión, ya que el hijo siguió las huellas de su padre, heredando la exquisita sensibilidad transmitida en sus lienzos, donde podemos encontrar la expresión artística de una búsqueda constante en una realidad alterna al mundo real.
Tenoch Navarrete incursiona en este mundo pictórico con varias obras diferentes a las de otros artistas; a él le gusta ser exclusivo, creativo, embelleciendo el cuerpo humano o bien las obras sacras que llevan un mensaje religioso; son temas propios que tal vez supere a su padre en este arte plástico.
Crítica
Lo interesante de Navarrete, es llevar una mirada a otras dimensiones a vivencias paralelas, a escenarios logrados por el mismo artista; pincelada a pincelada traza en el bastidor seres de extraordinaria belleza y en su faceta de realización de arte sacro encontramos al Árcangel San Miguel, bellamente expresado.
También le contagia la obra plástica del maestro Rodolfo Morales, que se hace patente en su obra “Calenda de Boda”; esta es de corte tradicional oaxaqueño, sin embargo, siempre retorna al surrealismo, corriente en la que incursiona con gran éxito, siendo ahora uno de los pintores más representativos a nivel nacional.
Su arte ya es sumamente conocido en la localidad, donde ha expuesto de manera colectiva e individual.
