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Caifanes y Oaxaca: abrazo del alma

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Caifanes llevó a su público a dar una vuelta al cielo y homenajeó a uno de los personajes que se hizo inmortal por su labor filantrópica, social y artística. En su concierto en Oaxaca, ofrendó su canto a un hijo pródigo de la tierra oaxaqueña, al artista Francisco Toledo. Lo hizo a su modo, con fotografías del iconoclasta juchiteco, un fragmento de "Pedro Páramo" y la canción Vamos a hacer un silencio, de su álbum El silencio, de 1992.


Saúl Hernández, Alfonso André, Sabo Romo, Diego Herrera y Rodrigo Ballis, desde la pantalla que pudieron ver todos los asistentes, comenzaron el pequeño tributo con este fragmento del libro de Juan Rulfo: “Me acordé de lo que me dijo mi madre: Allá me oirás mejor. Estaré más cerca de ti. Encontrarás más cercana la voz de mis recuerdos que la de mi muerte, si es que alguna vez la muerte ha tenido alguna voz. Mi madre… la viva”.


Homenaje a Toledo


Saúl Hernández, guitarra al hombro, alzó las manos en señal de agradecimiento y desde el escenario expresó con la música de la canción de fondo: “Un hijo. Un loco. Un libre pensamiento en la tierra. Hizo escuelas, talleres, prefirió este estado. Dio un ejemplo como muy pocos seres humanos pueden darlo; ahora está luchando junto a la luz. Como quien dijo que sus lienzos son las nubes, su memoria es eterna para nosotros. Laureana Toledo, que está aquí con nosotros, abrazo fuerte y un beso a tu padre donde esté, todos los amamos y lo extrañamos. Maestro Toledo, en donde esté, reciba todo este hermoso cariño”.


Otro de los momentos que hizo vibrar al Auditorio Guelaguetza fue cuando Saúl Hernández vio en las primeras filas una manta de las 'Mujeres oaxaqueñas se levanta', la cual pidió a las asistentes. Arriba del escenario la extendió para enunciar otro de sus llamados a las autoridades; la manta escrita con pintura verde decía: “#Ungritoglobal, #28S. Acción por el aborto legal, libre, seguro y gratuito”.


Desde la canción uno, los Caifanes mandaron mensajes sociales; en la pantalla proyectaron imágenes sobre periodistas asesinados, estudiantes, niños y niñas que a diario sufren todo tipo de violencia. Otro de los mensajes: “Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportar este infierno. No hay silencio”, frase del periodista Javier Valdez, asesinado en Culiacán, en el año 2017.


Mensajes de paz


La crítica social, la empatía con contexto en el que viven y sus mensajes de paz que alzan en lo más fuerte de su música, ha caracterizado a esta banda, que volvió a la Verde Antequera para tributar en todos sentidos el lenguaje universal de la música.


Considerada una de las bandas emblemáticas del rock mexicano, arrebató aplausos y gritos en el Auditorio Guelaguetza a lo largo de casi dos horas; transformó la energía de miles de escuchas. Y también hizo otro llamado importante en cuanto al consumo de drogas.


“La solución es la voluntad de no consumir drogas; si la tenemos, mucha gente ya no va a morir, no va a estar en fosas o desaparecida. Cada vez que nos metemos un pase, mucha gente está muriendo. Ya no lo podemos permitir, por amor propio, por respeto a la humanidad”.


La banda sonora que marcó la memoria colectiva para las generaciones en los años 80 volvió a sonar; a décadas de expresiones musicales corearon: Antes de que nos olviden, Hasta morir, Ayer me dijo un ave, Nada, Tortuga, La célula que explota, Debajo de tu piel, No dejes que, Para que no digas que no pienso en ti, Vamos a hacer un silencio, Miedo, Heridos, Cuéntame tu vida, Los dioses ocultos y Viento. Cercana la medianoche, la banda volvió al escenario para cerrar con: Quisiera ser alcohol, Mátenme porque me muero, Nubes y La negra Tomasa.

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