Mientras que en Nuevo León hay 91 sucursales bancarias por cada 100 mil personas adultas, Oaxaca cuenta únicamente con 28 por cada 100 mil. La cifra además de abismal, también colocan a la entidad en el fondo de la inclusión financiera en el país.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social en el estudio ¿Qué funciona y qué no en inclusión financiera?, afirma que la inclusión incide en los niveles de pobreza de una población.
Por un lado -explica- tener un buen nivel de inclusión financiera mejora la administración de sus recursos a través del acceso y uso de productos y servicios financieros como el ahorro, crédito, seguros y ahorro para el retiro. “La inclusión financiera puede ser clave para reducir los niveles de pobreza de la población”, señala.
El informe indica que si bien el problema de la escasez de infraestructura física para un número considerable de sucursales bancarias puede atenuarse por medio de las tecnologías de la información, las comunidades con ausencia de sucursales o corresponsales bancarios suelen ser también las más rezagadas en términos de conectividad.
Respecto a lo anterior -agrega- Oaxaca y Chiapas son las dos entidades con mayor proporción de población rural (52.7% y 51.3%, respectivamente) y, a su vez, son los dos estados con los niveles más bajos de penetración de banda ancha fija y móvil.
Detalla además que la falta de sucursales puede inhibir el acceso a servicios financieros de dos formas: saturación de las sucursales lo cual desincentiva a las personas a acudir a ellas,
por el costo que implica el tiempo empleado en largas filas.
La otra problemática es el déficit de sucursales bancarias incrementa la distancia y costo promedio en que los usuarios tienen que incurrir para acudir a ellas prefiriendo, quizá, no utilizarlas. El sector más afectado es quien vive en zonas rurales pues tardan más de 30 minutos en llegar a las sucursales bancarias.
Del total del público usuario de servicios financieros, sólo el 10.9 por ciento vive en zonas urbanas.
Mientras que el 5.8 por ciento de las personas que habitan en zonas urbanas gasta más de 50 pesos para trasladarse a una sucursal bancaria, en las zonas rurales este porcentaje aumenta a 37.9 por ciento.
En consecuencia, la lejanía de las sucursales bancarias es una razón de mayor importancia entre las personas que viven en zonas rurales, afectando el no poseer una cuenta de ahorro, nómina o pensión, ni un préstamo, crédito o tarjeta de crédito.
