Todos los días Adán Martínez echa al hombro su mochila y guiado por un bastón se lanza a trabajar como músico callejero, única opción de empleo ante la dificultad que enfrentan las personas con discapacidad para insertarse en el mercado laboral.
Desde hace dos años, su lugar de trabajo es el Andador Turístico.
Se para en una esquina y con la zampoña ameniza con música andina. Antes lo hacía a bordo de los autobuses urbanos, pero a medida en que su vista fue perdiendo más fuerza, fue imposible.
“Nosotros no le hacemos daño a nadie. Si tuviera la vista, créame que no estaría en esta situación porque tuviéramos con qué. Así me gano la vida aunque es difícil porque muchas veces somos agredidos cuando lo único que queremos es un espacio para trabajar porque también tenemos familia a quien mantener”, explica.
Adán es el sostén económico de su madre, quien tiene 62 años de edad y debilidad visual adquirida por el paso de los años así como por la labor que desempeñó como vendedora de tortillas hechas a mano.
El trabajo diario frente al fogón de leña le provocó carnosidad en los ojos. Prácticamente vive en penumbra.
Con el bastón a ras de piso, Adán se desplaza ágilmente. Se coloca en su punto de trabajo y va hilvanando notas musicales. Como él, al menos otras 30 personas más con discapacidad tienen en las calles una fuente de empleo informal.
“Yo trabajo de tres a cuatro horas máximo y sale para la comida, tampoco le voy a decir que este trabajo es una mina de oro, no, esto es eventual, por ejemplo cuando hay bloqueos o marchas salimos perjudicados porque la gente ya no sale o pasa con prisa porque lo que quieren es llegar a su lugar de destino”, explica.
Pocas oportunidades
Actualmente, el gobierno del estado cuenta con el programa “Empleo Incluyente”, implementado en el 2017, sin embargo, desde esa fecha a enero de 2019 sólo se han incorporado a la Administración Pública Estatal 30 personas con discapacidad, quienes ahora se desempeñan como encargados de dar orientación a los usuarios en Ciudad Administrativa y Ciudad Judicial.
De acuerdo con el Perfil sociodemográfico de la población con discapacidad en el estado de Oaxaca, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, poco más de 227 mil personas residentes en Oaxaca, el 6 por ciento de la población, señalaron tener discapacidad. El 52.2 por ciento son mujeres y 47.5 por ciento son hombres.
Y en los datos de la muestra del Censo de Población y Vivienda 2010, la tasa de participación económica de la población de 15 años y más con discapacidad en Oaxaca es 31 por ciento.
Por sexo, en los hombres con discapacidad la tasa es de 45.3 por ciento y para las mujeres de 18.3 por ciento
A nivel regional, la tasa de participación económica más alta de personas de 15 años y más con discapacidad —comparada con el resto de las regiones— se presenta en la Costa (34.1%) y la más baja en el Istmo (28.7 por ciento). No obstante, la diferencia más amplia en la tasa entre la población con y sin discapacidad se observa en Valles Centrales, y la menor en Sierra Sur.
