Andrei Romanovich Chikatilo nació en Yablochnoye, una pequeña aldea de Ucrania en los tiempos de la hambruna, en la década de los treinta, cuando morían millones de personas cuyos cadáveres se amontonaban en calles y campos.
Cuando era niño, escuchó en el regazo de su madre una historia que lo estremeció: Stephan, su hermano mayor había sido raptado y devorado por hambrientos campesinos. El hecho marcó al niño, quien desarrolló un miedo constante a ser raptado y devorado también.
En la escuela era muy introvertido y arrastró multitud de complejos que le atormentaban.
Siempre era humillado por sus otros compañeros, él se limitaba a escuchar y a aguantar.
A medida que iba creciendo, su timidez con las mujeres era más y más marcada.
Como todos los ciudadanos soviéticos que habitaban en la URSS, sirvió en el Ejército Rojo y luego se dedicó a los estudios, obteniendo tres títulos: en Lengua y Literatura Rusas; en Ingeniería y en Marxismo-leninismo. Para 1971, obtuvo el grado de Maestro en Filología.
Mientras sus credenciales académicas aumentaban, también lo hacía su atracción por las niñas, todas menores de doce años.
A pesar de sus problemas, pudo encontrar una esposa, y aunque era impotente y la mayoría de las veces no lograba conseguir ni sostener una erección, consiguió dejarla embarazada.
Pese a ello, Andrei Chikatilo era un marido amoroso, de carácter estable y trabajador, un padre de familia responsable que nunca levantaba la voz ante los hijos.
La cabaña y su primer crimen
El 22 de diciembre de 1978 abordó en la calle a una niña de nueve años de edad, y la convenció para que se fuera con él a una cabaña que poseía en las afueras de la ciudad.
Una vez en su propiedad, la desnudó con violencia. Accidentalmente, le hizo un rasguño del que brotó sangre, hecho que le causó una erección inmediata.
Ante el estupor de Chikatilo por este hecho, se formó el vínculo fatal entre sangre y sexo. Sacó entonces un cuchillo y se lo clavó a la niña en el estómago. Con cada puñalada notaba que se acercaba más al orgasmo, por lo que no cesó de hacerlo hasta la eyaculación.
Se dio cuenta de que su placer no derivaba de acariciar los genitales ajenos, sino de maltratarlos.
Dos días después del crimen, la Policía encontró los restos de la niña. Le habían sacado los ojos; esta mutilación se convertiría en la firma de los crímenes de Chikatilo.
Chikatilo al inicio de su carrera criminal
En 1981, se convirtió en funcionario de abastecimiento de una fábrica y el trabajo, que le obligaba a recorrer una buena parte de la región, le proporcionó la oportunidad perfecta. El 3 de septiembre de 1981 abordó a Larisa Tkachenko, prostituta de 17 años de edad. La convenció de ir con él al bosque para tener relaciones sexuales, pero falló en el intento, por lo que ella se río de él. Esto lo enfureció, perdió el control, la estranguló y eyaculó sobre el cadáver. En esos momentos supo que volvería a matar.
Su tercera víctima fue Lyuba Biryuk, raptada de una villa, llevada al bosque y acuchillada cuarenta veces.
Chikatilo asesinó a otras tres personas ese año. En 1984 asesinó a quince personas.
Durante doce años, Chikatilo asesinaría a 53 personas. Sus víctimas eran niños, niñas y chicas muy jóvenes.
Pero su alegría sexual duró poco: pronto se descubrió eyaculando precozmente. Se enfurecía por llegar rápidamente al orgasmo y les machacaba a sus víctimas la cara a golpes. Chikatilo practicaba además el canibalismo.
Cuando apareció el cadáver número treinta, los periódicos empezaron a dar noticias del posible asesino en serie.
Era obvio que los crímenes eran obra de un asesino serial, pero el gobierno se negaba a reconocerlo.
Pese a ello, el Instituto Serbsky de Moscú diseñó el perfil de un hombre normal, probablemente casado, con un trabajo regular. Por el semen hallado en los cuerpos de sus víctimas, se supuso que su tipo de sangre era del grupo AB.
El 14 de septiembre de 1984 detuvieron a Chikatilo en el mercado de Rostov, pues en líneas generales encajaba con la descripción del asesino, pero no pudieron demostrar nada más.
Chikatilo parecía un hombre respetable y tras hacerle un análisis de sangre, ésta resultó ser de grupo A. Enseguida fue puesto en libertad sin cargos.
El primer arresto de Chikatilo
El 17 de octubre de 1990, Chikatilo volvió a matar en un bosque cercano a la estación de Donlesjoz. Este crimen absorbió a toda la Policía local y a una fuerza de cien hombres. Pero dos semanas después, el criminal volvió a actuar, y ésta vez fueron seiscientos detectives los encargados de investigar a lo largo de la línea de los bosques.
El 6 de noviembre de 1990, uno de estos detectives, el sargento Igor Rybakov, vio surgir del bosque a un hombre con traje y corbata. Mientras observaba cómo éste se lavaba las manos en la fuente, advirtió que tenía un dedo vendado y una mejilla manchada de sangre. Le pidió sus documentos y levantó un informe de rutina.
Cinco días después encontraban un nuevo cadáver en ese mismo lugar, el cual estimaron que llevaba muerto más o menos una semana. El homicida tenía que haber pasado por la estación, y el culpable no podía ser otro que el sospechoso del informe de Rybakov.
El fiscal general de la provincia de Rostov emitió una orden de detención contra Chikatilo, efectiva a partir del 20 de noviembre de 1990. Y ese mismo día, en efecto, fue retenido por la KGB, sospechoso de haber asesinado a treinta y seis víctimas, todas ellas mujeres y niños.
Por alguna extraña razón, su esperma, aunque no su sangre, sí daba el tipo AB.
El 27 de noviembre prometió que estaba dispuesto a aportar pruebas de sus crímenes, si no continuaban atosigándole con los interrogatorios que le recordaban los detalles, y dos días después se derrumbó ante un psicólogo a quién acabó confesando 53 asesinatos.
Lo que la Policía dedujo es que el asesino trataba de buscarse una posible salida alegando enfermedad mental.
Los psiquiatras del Instituto Serbsky, no obstante, lo veían como un sádico que no sufría ningún trastorno que pudiera impedirle saber que sus actos estaban mal. Por esa razón, en octubre de 1991, dieron a conocer sus conclusiones, diagnosticando que el asesino estaba "legalmente cuerdo".
Chikatilo encerrado en una jaula
El juicio se inició en abril de 1992 y duró hasta octubre de ese mismo año. Chikatilo, afeitado y con la cabeza completamente rasurada, presenció su juicio desde una jaula de metal, como si fuera un animal salvaje.
El primer día deleitó a los fotógrafos esgrimiendo una revista porno, pero más tarde, abatido, se quitó la ropa y meneó su pene fláccido gritando:"Fíjense qué inutilidad. ¿Qué pensaban que podía hacer con esto?"
Los jueces no dudaron en anunciar el veredicto. El 15 de octubre de 1992 fue sentenciado a la pena capital. Chikatilo fue ejecutado en la prisión de Moscú con un disparo en la nuca.
