San Pablo Huitzo, Oaxaca.- Esa combinación de materia orgánica, microorganismo de montaña, melaza, arenas de roca y estiércol que se convierten en un abono sólido libre de químicos, han dado a once campesinos de este municipio la capacidad de nutrir su tierra, pero también autonomía.
Todo comenzó con tres tambos donde comenzaron a fermentar el abono que también se conoce como "bocashi", un conocimiento que aprendieron de la mano de Puente a la Salud, para quien comercializan el excedente de cultivo de amaranto.
“Produzco de todas las hortalizas, frijol ejotero y amaranto en mil 500 metros cuadrados que son para autoconsumo, la venta a través de las redes sociales o en San Sebastián Etla y en la Villa de Etla”, dice con orgullo Hilario Roberto Paz González, quien está al frente de una biofábrica o módulo de abono.
Una docena de biofábricas
En total son 12 biofábricas que ha impulsado Puente a la Salud, cinco en Valles Centrales y siete en la Mixteca, donde los productores se capacitan y generan sus propios insumos orgánicos para que no dependan de los fertilizantes sintéticos que generan un impacto su salud y en el suelo.
“Es sumamente importante para mí, otros diez compañeros colaboran para hacer los preparados y hacer comunidad, a la vez damos nutrientes y encontramos un equilibrio en la producción”, expresa con una mezcla de orgullo y satisfacción.
La directora de familias saludables de Puente a la Salud, Laura Enif Martínez, estima que cada año se llega a 350 familias que tienen acceso a una planta de las más nutritivas y nativas de México: “el amaranto es el que más aporte de ácido fólico tiene, tratamos de fomentar el consumo de la hoja y la semilla, no sólo como cereal”
Sin embargo, la Directora del Programa Ecoamaranto, Karina Bautista González, aclara que en el país es en el estado de Puebla donde más se produce amaranto, pero su cultivo es intensivo y con agroquímicos.
Rescatan cultivo agroecológico
En San Pablo Huitzo, como en otras 27 localidades, lo que se busca con 120 productores de la Mixteca y Valles Centrales es rescatar un cultivo agroecológico que requiere mayor atención y a la vez menos inversión.
Para este ciclo esperan una producción de entre 17 a 20 toneladas de amaranto en igual número de hectáreas bajo producción agroecológica. Diez por ciento lo utilizan las familias para autoconsumo y el otro 90 por ciento para comercialización local.
“La mayoría de nuestra producción se vende a Puente a la Salud”, destaca Ezequiel Felipe Cruz Merino, uno de los productores más jóvenes de este municipio que no había sembrado amaranto.
De 21 años y recién claudicar de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde buscó estudiar la ingeniería en aeronáutica, volvió a trabajar en el campo, aunque lo complicado de empezar con un nuevo cultivo es sopesar el desánimo “porque no se ven resultados de inmediato”.
