CIUDAD DE MÉXICO.- La propuesta que Paco Ignacio Taibo II pone sobre la mesa para integrar bajo el paraguas del Fondo de Cultura Económica (FCE) a la red de librerías Educal contempla que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público absorba la deuda de 50 millones de pesos de la paraestatal.
De esta manera, la empresa entraría en ceros. A decir de Taibo II, la deuda abría dos escenarios: entrar a su rescate o declarar a Educal en bancarrota. Y, ante la disyuntiva, el director del FCE tomó partido por los editores, para quienes la quiebra, dice, significaría "una puñalada".
"Lo hemos platicado tres veces y, en principio, (en Hacienda) dicen que es coherente", adelanta el escritor desde su oficina en Picacho-Ajusco. Nuestras relaciones con Hacienda no son malas, no estamos como otros sectores, donde el castigo a la infraestructura ha sido muy fuerte y peligra la operación. En nuestro caso, no, y tenemos además el colchón de nuestras ventas".
La integración del FCE no sólo con Educal, sino también con la Dirección General de Publicaciones (DGP) de la Secretaría de Cultura (SC), ya sucede en la práctica, dice, pero toca ahora formalizarla.
El camino es que la SC transfiera la DGP a la SEP y la SEP al FCE, y en poco más de un mes, estima, el personal estaría llegando al Ajusco. Con Educal, será similar, pero con una variante: debe ser aprobado por su Consejo de Administración. Y podría demorar, dado que Hacienda intervendrá para la deuda.
"Calculamos que cuando termine el proceso fusionador tendremos un ahorro en el 30 por ciento de los costos del aparato, y, lo más importante, debemos tener más dinero producido por la venta de libros". Eso sí: anticipa que la fusión significará nuevos despidos, pues habrá que eliminar duplicidades. "Va a ser lamentable y va a afectar a personal no sindicalizado, mandos medios", reconoce Taibo II.
¿Cuánto personal ha salido del FCE?
"Esa es una pregunta extraña".
¿Por?
"Porque cuando yo llegué en enero, ya había habido una purga. La administración vieja del FCE había cerrado plazas, corrido gente. El personal que se fue, cuando entramos, son los cargos de confianza; en total 27 cargos de todo: Educal, FCE y DGP. Ahora queda el último ajuste".
Operan con pérdidas
A su llegada, Taibo II se topó con nueve millones de libros en las bodegas del FCE y Educal y cuatro de cada 10 librerías operando con pérdidas, según asegura. En algunos casos, las pérdidas son estrepitosas. Hasta seis millones al año en una librería cuya ubicación se reserva.
"Me quita el sueño", confiesa. Son 118 librerías de la red FCE-Educal, y anuncia la apertura de una más en el Centro Cultural Futurama, en alianza con la Gustavo A. Madero, la cual surgirá con el nombre de la fusión, tal como la que abrió recientemente en Tijuana.
Por otra parte, calcula que hacia fines de junio habrán sacado de bodegas del FCE un millón de libros. ¿Que cuantos llevan hasta ahora?, prefiere no comprometer la cifra. "No lo sé y no lo quiero saber. ¡Los números matan!".
Defiende también su estrategia de reducir los precios en librerías: Lanzaron mil 200 títulos del FCE a menos de 50 pesos, y aunque los márgenes disminuyeron, hay ganancias: "¿Saben cuanto vale un libro en bodega? Cero".
Y lo mismo aplicará en Educal. Sobre las once filiales del FCE en el extranjero, dice que el panorama no era mejor: 300 mil ejemplares embodegados en Buenos Aires, por ejemplo, y, en Madrid, 17 cajas con libros que el Fondo pagó en firme a una editorial argentina y que no distribuyó, como guardó la edición de mil 500 ejemplares de Si te dicen que caí, de Juan Marsé, que la filial nunca sacó a la venta con el argumento de que Lumen editó la novela un euro más barata.
Renovó ya a los directores de filiales, excepto en Guatemala y Madrid -que está por salir-, y encontró cerradas las de Río de Janeiro y Caracas. "¿Qué carajos hacemos con 30 mil libros en cajas en Brasil?", cuestiona, así que optaron por mandarlos por tierra a La Paz, Bolivia, para una feria.
La casa que alojaba la librería caraqueña será puesta a la venta y los libros enviados a La Habana para una nueva sede. Taibo II se declara fiel a tres principios: no destruir libros, no cerrar librerías y no correr a sindicalizados. Por lo pronto, ya se modificaron los estatutos del FCE para posibilitar donaciones y evitar la destrucción.
