MATÍAS ROMERO AVENDAÑO.-“¡El tren interoceánico traerá bienestar, bienestar y más bienestar!”, afirma sentencioso el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, mientras recorre la valla humana que se ha formado en el restaurante Sonora que se ubica sobre la carreta transístmica, a la altura de la desviación a esta municipalidad.
Los vecinos han llegado de manera espontánea al lugar para saludar, abrazar, presentar alguna queja y tomarse selfies con el titular de ejecutivo federal, cuya comitiva ha hecho un alto en este sitio para comer.
En la espera hombres y mujeres corean: “¡Es un honor estar con Obrador, es un honor estar con Obrador!” y “¡se ve, se siente, Obrador está presente!”, en tanto los integrantes de su cuerpo de seguridad vigilan que no se tomen fotografías del presidente cuando degusta los alimentos.
La gira que inició el viernes por Minatitlán , Veracruz, es apresurada. “¡no, no; nada, nada!” responde cuando se le solicita una entrevista, ya en tierras oaxaqueñas. “¡Voy a comer, voy a comer!” reitera cuando se encamina al lugar que ha sido reservado para la comida, en el extremo del restaurante.
El reloj marca las 15:45 horas cuando la comitiva llega, pero no todo son invitados a la mesa del presidente López Obrador. El gobernador Alejandro Murat Hinojosa, el secretario de comunicaciones y transportes Javier Jiménez Espriú, la secretaria de Bienestar María Luisa Albores González, lo acompañan al lugar reservado.
Los demás, el presidente de la Cámara de Diputados federal, Mario Delgado, los diputados federales Iran Santiago Manuel y Rosalinda Domínguez, el diputado local priista Alejandro Avilés, el secretario de medio ambiente, José Luis Calvo Ziga, el secretario de seguridad, Raymundo Tuñon Jáuregui, y el comisionado de seguridad pública, José Aniceto Sánchez Saldierna, -ambos con sombreros de cowboys-, entre otros muchos más tienen que comer donde los demás comensales.
Para el reservado se sirvieron tlayudas y memelas preparadas con carne, ensalada de pepino, lechuga y cebolla morada, acompañada de agua de Jamaica. Una comida frugal.
El improvisado mitin
A los pocos minutos de entrar a comitiva se corre la voz de que el presidente López Obrador se encuentra en el restaurante y poco a poco el lugar comienza a llenarse de simpatizantes.
No faltan las familias completas que llevan a sus hijos pequeños para conocer el presidente de la República, ni el antiguo ferrocarrilero que lleva una máquina de madera para regalar al mandatario federal, tampoco la mujer de edad adulta que exige la dejen acercarse a presidente, “porque nosotros siempre hemos estado con López Obrador”.
En 39 minutos la comida llega a su fin y el titular del Poder Ejecutivo se levanta y acude a saludar a la gente. En los primero apretones de manos un hombre acusa al ISSSTE de despojarlo de un predio desde hace más de 10 años y desde entonces no se le hace justicia. El presidente toma la carpeta y afirma al hombre que va a tener una respuesta en corto tiempo.
-Le voy a entregar este expediente al director del ISSSTE y te va a atender.
-Señor, es que no ha querido recibirme.
-Te va a atender. ¡Yo le voy a decir!
Después una anciana morena lo abraza, se le aferra al cuello y da un tierno beso en la mejilla. ¡Nosotros siempre lo hemos apoyado”, le expresa y cuando ve que ya va a dar los siguientes pasos, reclama: ¡una foto, una foto, si aquí lo queremos mucho”.
Tren de madera, regalo
El hombre de edad se acerca y le extiende la máquina de tren de madera. No alcanza a ponerla en manos del mandatario, solo la extiende y son otras manos las que la entrega, pero no se amilana, su misión está cumplida.
El tumulto se hace mayor y es necesario que el presidente suba a su camioneta para continuar con las actividades de la gira: un recorrido de supervisión por el tren interoceánico, pero es un evento privado.
Sí, ese tren que traerá bienestar, bienestar y más bienestar al municipio de Matías Romero y toda la región del Istmo de Tehuantepec.
