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Guelatao, Altar a la Patria Liberal

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

GUELATARO DE JUÁREZ.- Miles de oaxaqueños se congregaron en torno al altar a la patria liberal para rendir honores al más ilustre de sus redentores, Benito Juárez García. También hasta el monumento del Benemérito llegó la dirigencia de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la Unión Liberal de Ayuntamientos de Ixtlán y el propio presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para glorificar al más universal de los mexicanos.


La fiesta por el 213 aniversario del natalicio de Juárez y su respectiva romería iniciaron desde los primeras horas del día, con la instalación de puestos para la vendimia de los más diversos productos y la llegada de miles de personas, que prácticamente colapsaron las pocas y reducidas vialidades de la comunidad.


Eso sí, los primeros en llegar pues algunos fueron convocados desde el día anterior fueron los trabajadores de confianza del gobierno del estado, que colmaron las graderías y brindaron las mejores porras en el acto oficial.


LOS MAESTROS Y MUNÍCIPES


A las 11:24 horas, los integrantes de la dirigencia seccional del magisterio arribaron hasta el monumento a Juárez para colocar una ofrenda floral y montar una guardia de honor. El acto fue breve, pero cuando los profesores corearon sus consignas: ¡Educación primero, al hijo del obrero. Educación después, al hijo del burgués!” y “Sección 22, la única no hay dos!”, la primera rechifla silenció sus gritos. “¡Maestros huevones, regresen a los salones!” fue la réplica que acompañó sus huída.


Mientras el tiempo transcurría lentamente para los burócratas y los secretarios del gabinete estatal que, en un ejercicio democrático, fueron mantenidos lejos del templete principal, diversas bandas de música amenizaban la espera.


La Unión Liberal


Con exactitud, a las 13:00 horas los integrantes de la unión liberal accedieron por el corredor principal para, ellos también, colocar una ofrenda floral a los pies del monumento de bronce y depositar sus bastones de mando en la base de la lámpara votiva.


Con solemnidad los munícipes se colocaron alrededor de la estatua portando una bandera nacional en su asta bandera, para rendir tributo al héroe de la Reforma.


Desde esa hora las autoridades municipales esperaron al presidente López Obrador en la plazuela, para atestiguar el retorno de un presidente de la República a Guelatao, desde el 2006 cuando el presidente más antijuarista de la historia del país, Vicente Fox Quesada, acudió a la Sierra Norte para inaugurar la estatua del Patricio y la explanada cívica, en medio de la polémica por el retiro del retrato de Benito Juárez de la residencia oficial de Los Pinos.


Los triquis


Media hora después los gritos de la dirigente triqui Lorena Merino Martínez atrajeron la atención de los presentes. Con su teléfono celular en mano, la comerciante que tiene cercado el palacio de gobierno con sus puestos, manoteaba y gritaba como posesa.


Acompañada de otras mujeres ataviadas con su traje regional típico, la lideresa mercantil se enfrascó en una discusión intensa con otra mujer que le reprochaba su comportamiento en el acto cívico.


A pesar de los intensos gritos de “¡fuera, fuera, fuera!” Merino Martínez insistía en su perorata hasta que desde la multitud comenzaron a lanzarle botellas de medias llenas de agua y un muchacho intentó arrebatarle el teléfono celular de la mano, mientras el Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, José Manuel Vera Salinas, seguía los acontecimientos cerca de la mujer.


La agresión la convenció de que su presencia no era bien recibida en el acto, por lo que optó por ocupar una silla que le ofrecieron y permaneció en el lugar sentada hasta que concluyó la ceremonia conmemorativa.


El presidente


Nuevamente en la espera, los burócratas recibieron matracas, manos de plástico y silbatos para cumplir con su función, que inició a las 13:50 horas, con el arribo del presidente López Obrador al palacio municipal de Guelatao para firmar el libro de visitantes distinguidos.


Entonces los gritos de “¡Obrador, Obrador, Obrador!” se unieron a los de “¡Alejandro, Alejandro, Alejandro!”, evidenciando la providencia. No más rechiflas, no más cuestionamientos, no más protestas.


Desde todos los lados de la plaza, los funcionarios fifís y sus subordinados hacían sonar silbatos, matracas y manos de plástico para acallar cualquier silbatina. Los secretario Juan Pablo Guzmán Cobián, Juan Carlos Rivera Castellanos, Yolanda Martínez López, José Ángel Díaz Navarro, Adriana Escobar, entre otros, encabezaban a los porristas de la oficialidad.


Después de los discursos, el presidente López Obrador, el gobernador Alejandro Murat, los senadores Susana Harp y Salomón Jara, así como el director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas Adelfo Regino Montes colocaron una ofrenda floral y montaron otra guardia de honor frente a la estatua del prócer.


Al final, las porras oficialistas despidieron con algarabía a los invitados. La fiesta concluyó y los convidados estaban complacientes.


La promesa fue: nos vemos el próximo año. También para la porra.

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