A 81 años de la expropiación petrolera Petróleos Mexicanos (Pemex) vive un proceso de transformación con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien impulsa el rescate de la empresa paraestatal y el combate al robo de combustible, mientras los líderes sindicales del otrora poderoso Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (SNTPRM), ven caer su imperio de corrupción y rapiña de los bienes de la Nación.
Después de una corrupción galopante que dejó a la empresa más importante del país como la más endeudada a nivel mundial, el 15 de febrero de este año, el presidente de la República anunció una inyección inicial de recursos de 107 mil millones de pesos a Pemex, así como una disminución en la carga fiscal de 15 mil millones de pesos e ingresos de 32 mil millones de pesos provenientes de los ahorros del plan contra el robo de combustible.
Recursos que se suman a los 25 mil millones de pesos destinados a Pemex como parte del Presupuesto de Egresos de la Federación, así como el pre prepago de 35 mil millones de pesos de adeudo de la Secretaría de Hacienda a la empresa por concepto de apoyos que el gobierno federal en su momento le asignó para la mejora de su pasivo laboral.
Subrayó que en el Presupuesto de Egresos se tenía una inversión de 273 mil millones de pesos, que con el incentivo fiscal se incrementa a 288 mil millones de pesos, es decir, un aumento en términos reales de 36 por ciento.
LOS PROBLEMAS
La expropiación petrolera que se decretó por la negativa de los empresarios extranjeros de cumplir un mandato judicial a favor de sus trabajadores, el 18 de marzo de 1938, desarrolló una industria fundamental para el crecimiento del país, aunque no exenta de problemas técnicos, económicos y hasta políticos.
Las 17 compañías que el presidente de la República Lázaro Cárdenas del Río expropió, se fusionaron, en 1940, en una sola entidad verticalmente integrada, desde la exploración de hidrocarburos hasta la comercialización de los mismos y refinados.
Sin embargo México tuvo que pasar por el pago de 23 millones 995 mil 991 dólares como indemnización de los bienes expropiados a las compañías petroleras extranjeras, caídas de la producción que obligaban a la importación de productos petrolíferos, construcción de refinerías y descubrimientos de crudo y gas, antes de revertir los números rojos en producción de gasolinas, grasas, aceites y otros.
Pero lo peor fue que la empresa muchas veces quedó la dirección de políticos que solo buscaron su beneficio personal y no el desarrollo de la empresa nacional, además de proliferar los actos de corrupción. Solo un dato, 6 de los últimos 10 directores de Pemex trabajan o asesoran empresas multinacionales petroleras: Carlos Ruiz Sacristán, Adrián Lajous Vargas, Luis Ramírez Corzo, Jesús Reyes-Heroles González, Juan José Suárez Coppel y Emilio Lozoya Austin.
Muchos de los problemas actuales de Pemex han sido generados por el hombre, pero también por fenómenos naturales.
LA REFINERÍA ANTONIO DOVALÍ JAIME
El 4 de agosto de 1979 se inauguró la refinería Antonio Dovalí Jaime en el puerto de Salina Cruz, con una capacidad de proceso de 330 mil barriles por día de petróleo crudo. Su principal objetivo es elaborar productos destilados del petróleo crudo para abastecer la demanda de hidrocarburos del sureste del país.
Esta refinería es una de las más importantes del país por su ubicación en la zona sur del litoral del Pacífico.
Cuenta con una infraestructura de 28 plantas de proceso, además del sector de efluentes y un área de almacenamiento de crudo con tanques de 500 mil barriles de capacidad, donde se encuentra el área de bombeo de crudo hacia las plantas de proceso y exportación de crudo.
La refinería Antonio Dovalí Jaime produce en condiciones normales en promedio 144 mil barriles diarios: 85 mil barriles diarios de gasolina magna, 5 mil de premium, 35 mil barriles diarios de diésel; 5 mil barriles diarios de diésel ultra bajo de azufre (UBA), 4 mil barriles diarios de gas LP y 10 mil barriles diarios de turbosina.
La explosión e incendio de junio de 2017
Pero esto en condiciones de normalidad, porque después de 40 años de vida a la refinería Antonio Dovalí Jaime le aqueja falta de mantenimiento adecuado y modernización de equipo, además de ser susceptible a daños por fenómenos naturales como huracanes, lluvias torrenciales y sismos, que no solo generan problemas económicos a la empres, sino también ponen en peligro la seguridad de trabajadore y hasta la población del puerto de Salina Cruz.
LA INUNDACIÓN
En el mes de mayo del 2017 los huracanes Adrián y Beatriz se incrementaron los niveles en fosas, cárcamos y zanjón de la refinería, sin lograr desalojar por gravedad el agua pluvial de las calles en el área de efluentes y tanques de 500 mil barriles.
Situación que se agravó el 12 de junio cuando se presentaron en el puerto intensas lluvias debido a la tormenta tropical “Calvin”, por lo que el potencial de tormentas eléctricas y precipitaciones pluviales pasó de intensas a torrenciales.
Las fuertes precipitaciones tuvieron como consecuencia el descontrol de cárcamos y fosas, inundando la zona sur de la refinería y área de tanques de 500 mil barriles, sumándose el desfogue controlado por el alto nivel de la presa “Benito Juárez” con lo cual se incrementó el nivel del zanjón hasta derramarlo, ocasionando más aporte al nivel de agua pluvial existente en las calles, principalmente en la zona sur y área de 500 mil barriles al tener una pendiente de norte a sur.
Lo anterior causó que los drenajes de estas áreas formaran un sello hidráulico, saturando los drenajes pluviales e industriales, vertiendo hidrocarburo hacia las calles por la diferencia de densidades de la mezcla hidrocarburo-agua.
El personal de la refinería inició la contención del producto en las áreas afectadas, así como la verificación de posibles daños a equipos dinámicos, eléctricos y electrónicos.
EL INCENDIO
Dos días más tarde, el 14 de junio de 2017, aproximadamente a las 8:50 horas, en el área de almacenamiento de tanques de 500 mil barriles se presentó un incendio y explosión en la zona circundante a la Casa de Bombas número 6 por lo que se activó el Plan de Respuesta a Emergencia (PRE) de la refinería.
Consecuentemente se perdió la integridad mecánica de las líneas de recibo y envío de hidrocarburo hacia los tanques de almacenamiento mencionados, ocasionando el derrame de éstos lo que hizo aún más grande la emergencia.
Como parte del Plan de Respuesta a Emergencia y debido a la magnitud del evento, se procedió al paro ordenado de las plantas de proceso, hasta el paro total de la refinería por la falta de crudo.
Durante el periodo en que la refinería estuvo fuera de operación, del 14 de junio al 1 de agosto de 2017, se dejaron de procesar 12.48 millones de barriles de crudo (aproximadamente 260 mil barriles por día), que equivalen a la producción de 13.6 millones de barriles de petrolíferos, impactando económicamente en 96 millones de dólares, aproximadamente.
Del 30 de agosto al 6 de septiembre se logró un proceso de 1.9 millones de barriles y una producción de 1.91 millones de barriles de petrolíferos, resultando una utilidad de 12.2 millones de dólares en este periodo.
SISMO
El 7 de septiembre de 2017 se suscitó un sismo de magnitud de 8.2 grados que afectó nuevamente la producción.
El evento provocó la salida en forma súbita, en primera instancia, de los turbogeneradores TG-1, TG-2 y TG-3 por altas vibraciones, así como la salida de la subestación eléctrica SE-10 de interconexión con Comisión Federal de Electricidad (CFE) dejando sin energía eléctrica a la refinería, lo cual tuvo como consecuencia el paro del sector de Fuerza y Servicios Principales y todas las plantas de proceso, activando los elementos finales de control a la posición segura de diseño y activándose el Plan de Respuesta a Emergencias (PRE).
En este contexto la refinería tuvo como prioridad subsanar los daños provocados por el sismo de 8.2 grados, primero mediante la evaluación de los daños estructurales de las instalaciones y los daños en los equipos de las diferentes plantas de proceso, realizada por personal de la refinería, así como por terceros; y posteriormente a través de la contratación de obras, servicios y bienes.
Durante los 60 días que la refinería estuvo fuera de operación -del 7 de septiembre al 7 de noviembre de 2017- se dejaron de procesar 15.3 millones de barriles que equivalen a la producción de 16.1 millones de barriles de petrolíferos, impactando económicamente en 118.7 millones de dólares, aproximadamente.
A rescatar la refinería
Para fines de noviembre de 2017 se procesaron 2.78 millones de barriles de crudo, con una venta de 1.61 millones de petrolíferos y un valor comercial de 10 millones de dólares.
Muchos son los incidentes que a lo largo de su historia registra la refinería Antonio Dovalí Jaime, pero aún sigue generando riqueza para el país, el estado y el municipio de Salina Cruz.
Por ello el gobernador Alejandro Murat Hinojosa ha anunciado que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, invertirá 40 mil millones de pesos en la rehabilitación y modernización total de la refinería Antonio Dovalí Jaime, la industria más importante de Oaxaca.
