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Mujeres al grito de guerra; ser parte del Ejército les ha cambiado la vida

Foto(s): Cortesía
Redacción

Uno de los ejemplos de las mujeres entregadas a la patria, fue Refugio Estévez Reyes, mejor conocida como "La Madre Cuca", quien se distinguió  entre las primeras enfermeras militares por su labor durante la Revolución Mexicana.

 

La mujer militar ha buscado nuevos horizontes, motivada por su iniciativa, capacidad y talento, con genuino interés en ese potencial, que posibilita su incursión en novedosos ámbitos laborales y académicos.

 

 

Desde la Revolución Mexicana existe una importante presencia y perenne huella de la mujer en la milicia.

 

 

Hoy en día, las mujeres que se encuentran en las filas del Ejército Mexicano, cumplen con su misión, siendo también ejemplo de valor y lealtad a la patria.

 

 

El primero de febrero de 1934, la señora María González de Cárter, causó alta como afanadora de primera en la Intendencia General del Ejército, siendo la primera mujer en el servicio activo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana.

 

 

Es en el año del 2007 cuando se ampliaron la opciones de ingreso para mujeres en los planteles militares: Escuela Superior de Guerra, Heroico Colegio Militar, Colegio del Aire, Escuela Militar de Ingenieros, Escuela Militar de Transmisiones, Escuela Militar de Clases de Transmisiones.

 

 

 

 

 

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Al mando de su personal.

 

 

UN ÁNGEL EN EL EJÉRCITO MEXICANO

 

 

Claudia de la Cruz Marín, capitán segundo de enfermería, originaria del estado de San Luis Potosí, destacó que pertenece a las fuerzas armadas desde hace 21 años y actualmente se desempeña como jefa del servicio de quirófanos del Hospital Militar de Zona de Santa María Ixcotel.

 

 

Recordó que lo que la hizo abrazar la carrera de las armas, fue su deseo de superación, “de chica me dí cuenta que servir a mi país y a mi gente, era mi felicidad, mi gusto y eso es lo que ha dado muchas satisfacciones; como madre de familia procuro combinar mi vida personal con la profesional, lo cual es un gran reto, porque finalmente las dos se conjuntan de manera diferente, en mi caso me levantó por la mañana atiendo a mi hija, después  empiezo mi rutina para acudir al trabajo”.

 

 

Para ella es una satisfacción para ella el pertenecer al servicio de Sanidad Militar, donde ha estado brindando su servicio en San Luis Potosí, en el Distrito Federal y en Oaxaca, donde ha tenido mayores retos para servir a la población, “ya que la entidad necesita mucho de nuestra ayuda, tanto profesional como apoyo de la mujer ante la violencia que se ejerce sobre ellas”.

 

 

En el año de 1984 participó en labor social en el conflicto del vecino país de Chiapas, con el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), “estar en contacto con las personas en ese momento tan crucial de la historia de México, me dio grandes satisfacciones”.

 

 

“Mi misión fundamental como enfermera es mejorar la salud de mis pacientes, esa es mi razón de ser, sin dejar de lado la calidad y la calidez con la que una labora, lo cual nos exigen las leyes para atender a los pacientes, creo que hemos formado lazos entre humanismo y calidad y somos más fuertes”, dijo.

 

 

Indicó que su motivación para unirse en las armas fue por tener dos familiares que forman parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) , “sin embargo, fue el deseo de estudiar lo que me impulsó a entrar a las fuerzas armadas y pues ese es el mensaje que quiero enviar a las mujeres, para aquellas que quieran ingresar, ya que es una buena opción, ya que adquirimos experiencia no nada más en el ámbito profesional sino también en otros, donde el ejército nos da esas oportunidades”.

 

 

UNA MUJER QUE DARÍA SU VIDA POR SU PAÍS.

 

 

Con 24 años de edad, Sofía Saraí Escobedo Ojeda, subteniente de artillería, originaria del Estado de México, pertenece al sexto regimiento de artillería, donde para ella es lo mejor que le ha pasado, “la función que desempeño ha sido con equidad de género, igualdad que tenemos las mujeres al tomar el mando de las tropas”.

 

 

Aseguró que regirse por leyes y reglamentos dentro del ejército y  sobre todo, al existir una escala jerárquica, donde se rige con esas normas, “al existir ese patrón y esa disciplina no ha sido una dificultad pertenecer al ejército”.

 

 

Para lograr el nivel jerárquico con el que cuenta, ha tenido el apoyo de su familia, “los valores que son honor, valor, lealtad, han salido adelante, y es lo que me ha permitido  obtener este grado, vengo de la vida civil, me enteré por la exposición de fuerzas armadas en el año 2014 que se presentó en el Zócalo, y me llamó la atención como el personal militar se desempeña en las funciones y me ganó ese sentir, por servir a la patria”.

 

 

Por lo que se alistó y concursó para un plantel militar, el cual fue el Heroico Colegio Militar.

 

 

Para ella, es una satisfacción servir a México en la carrera de las armas, “es lo más grande que me ha pasado, el ver en cualquier servicio la cara de alegría de la gente por cualquier servicio del Plan DNIII, el apoyar a mis semejantes es lo mejor, lo más grato”.

 

 

Referente a si vale la pena arriesgar la vida por los demás, aseguró que sí, “el servir al país es lo principal y perdería la vida por los mexicanos”.

 

 

EL EJÉRCITO ME CAMBIÓ LA VIDA

 

 

Isis Mendoza Ortiz, soldado auxiliar oficinista, con 19 años de edad, pertenece al Escuadrón de Aviación 203 ubicado en San Juan Bautista, La Raya, con un año y medio dentro del Ejército Mexicano, donde tiene grandes aspiraciones en una carrera que le ha cambiado la vida.

 

 

Mencionó que lo que la motivó a ingresar a abrazar esta carrera al ver los desfiles del Ejército Mexicano en la televisión, “el observar el trabajo en equipo que realizan, la disciplina que implica el ser militar eso me llamó la atención desde pequeña, pero que se acrecentó con el paso del tiempo, surgió la oportunidad mediante una convocatoria en la que se invitaba al personal femenino e ingrese en la base aérea”.

 

 

Al igual que sus demás compañeras, se siente orgullosa de pertenecer al Ejército Mexicano, “de no solamente ver que brindan apoyo sino ahora portar el uniforme, me siento muy orgullosa de donde me encuentro actualmente”.

 

 

Su vida actualmente está llena de responsabilidades que tiene que cumplir como parte del Ejército Mexicano, donde piensa seguir estudiando para lograr sus metas, “no tiene mucho que ingresé pero aquí hay muchas oportunidades que pienso aprovechar, nada más es poner un poco de empeño, de ir ascendiendo paulatinamente, me inscribiré a una escuela para tener un grado, ya que las oportunidades están, solamente es cuestión de dar un poco de mi para lograr mis metas”.

 

 

“El ser mujer no nos impide ingresar al Ejército Mexicano que anteriormente era para puros hombres, al contrario, es un buen motivo para demostrar a los demás que sí podemos”, concluyó.

 

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