Pasar al contenido principal

Ángeles del Silencio, vigilantes del peligro

Foto(s): Cortesía
Redacción

Con la visión de aprovechar las capacidades de las personas hipoacúsicas, en 2014 el Gobierno estatal en turno creó en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPO), el grupo denominado “Ángeles del Silencio”, integrado por 20 personas cuya labor es vigilar desde el Centro de Control, Comando y Comunicación -C4-, la ciudad y sus límites con los municipios conurbados.


A siete años de distancia, la visión de Marco Tulio López Escamilla, entonces titular de la dependencia, no sólo de integrar a ese sector en tareas laborales en un área tan importante, sino de lograr el desarrollo de los participantes en el programa se consolida día a día, pese a que dentro de la institución el crecimiento de oportunidades para su desarrollo es limitada.


Abuso en el inicio


Aunque muchos se han empoderado, el temor a alguna represalia les impide expresarse con libertad, sin embargo, Julia quien ha sido testigo del desarrollo de ese programa desde su inicios, recordó que la agresión contra personas en condiciones de los Ángeles del Silencio marcó el inicio de ese proyecto.


“Al principio hubo abusos de personas que aprovechando la discapacidad de los elementos. Se trata de algunos traductores que no les informaban correctamente las cosas y que incluso los extorsionaron”, comentó.


Indicó que la evolución de los vigilantes, que ocupan su horario en observar las cámaras instaladas en el C4 para detectar acciones delincuenciales, es tan notoria que incluso han llegado a formar sus propias familias, pues la oportunidad de trabajo les brindó una enorme seguridad.


Dignificación laboral


A diferencia de los Auxiliares Viales de la capital, la conformación de los Ángeles del Silencio se estableció conforme a la norma laboral que rige el ingreso a la corporación, por lo que los integrantes de ese proyecto son policías estatales, que perciben un salario similar a todos los demás, cubren los horarios correspondientes y cuentan con las prestaciones de ley.


“Aquí llegaron siendo solo personas sordas, tuvieron que realizarse una serie de materiales y elementos que nos permitiera capacitarlos, su ventaja es que no tienen distractores por lo mismo que no escuchan y en algunos casos no hablan, eso los hace estar muy pendientes de las pantallas; algunos leen labios y detectan conductas delictivas. Enseñarlos a ser policías fue un reto, pero se logró”, expuso Julia.


Sin embargo, lamentó que al interior de la dependencia no haya mayores espacios de participación para personas con discapacidad y que la inclusión sea en todos los niveles solo un tema de discurso.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.