Un accidente es un suceso imprevisto que altera la marcha normal o prevista de las cosas, especialmente el que causa daños a una persona o cosa. Minutos antes de que esta entrevista ocurra, la escritora, actriz y directora de teatro argentina Camila Fabbri se levanta del sillón donde iniciaría la charla para buscar su teléfono celular. Media hora después vuelve para hablar de su libro de cuentos, reeditado en México por el sello Almadía, que un día antes presentó en el Foro El Huaje, al interior de la librería La Proveedora Escolar.
Un día antes, a la presentación acudió en su mayoría público joven, chicos de preparatoria que no dejaban de tomar fotografías y video. Camila Fabbri tomó con calma los minutos siguientes al hallazgo de su móvil. Al hablar de accidentes se le pregunta el por qué decidió titular así a su libro, que incluye los 14 cuentos originales de la primera edición, más uno inédito para la versión con la editorial oaxaqueña.
"Los accidentes es un nombre que los reunía muy bien. En el accidente hay algo que se considera singular, me parece interesante pensarlo como algo plural, como si cada uno de estos cuentos fuera un accidente en sí mismo. Más allá de que en algunos ocurren catástrofes y en otros no, este término está sobrevolando a cada uno. Los accidentes fue un nombre que le puse a una obra que había escrito antes, sobre el corredor de Fórmula 1, Aytron Senna; me fanatizaba su biografía por la idea de que era un hombre que murió haciendo deporte".
Al abordar la idea de pertenencia presente en las relaciones que establecen sus personajes y precisar si la literatura es un espejo de su vida en algún sentido, ella dice que sí: "Hay algo autobiografía en todo lo que uno escribe".
En cuanto a lo maternal y paternal se evidencia algo, sobre todo en el cuento Un abrazo es un fantasma, la figura del padre ausente, que se repite mucho. Pero también está la idea de padre y la madre demasiado presentes, tanto que te ahogan: "Me parece que eso sí lo he extraído de algo real. En cuanto a los vínculos es algo para entender, cómo se arma el enamoramiento y cómo se desarma el dolor que trae ese desarme, es algo de mi biografía sin duda; traté de transformarlo en otra cosa".
La literatura no solo es catarsis
Esa idea de pertenencia, de que cuando uno quiere a alguien y establece una relación con esa persona, esta le termina "perteneciendo" desemboca en la sugerencia de la literatura como catarsis.
"Claro que hay algo de catártico en la literatura, es algo en general que se suele utilizar así, hasta que se transforma en un oficio. Para mí por ahí empezó siendo algo catártico y por ahí sigue cumpliendo una función catártica, pero no es solamente eso, incluso hay momentos en los que desearía poder hacer catarsis en la escritura y escribo y no termino de hacerlo. Me parece que a veces se logra y a veces no. Ahora estoy en una instancia en la que estoy entendiendo que es una responsabilidad, un deseo, mi trabajo, mi ruta".
Camila Fabbri publicó la primera edición de Los accidentes, en Argentina, a la edad de 25 años. Ahora tiene 30 y su viaje a Oaxaca para presentar el libro es el número uno de esta nuevo descubrimiento con otro país. Su idilio con Almadía comenzó desde su trabajo en una librería llamada Eterna Cadencia, donde generó un gusto por los libros de este sello independiente, por eso ahora publicar con esta editorial le representa un sueño cumplido.
La guionista comparte que no toma alcohol, por lo que no puede opinar sobre los mezcales oaxaqueños. Fascinada por lo poco que ha visto de la ciudad, la autora decidió darle un plus a su libro con Almadía, por lo que incluyó el cuento inédito Los viajes de Ulises.
Del cuento al teatro
Dos de los cuentos incluidos en Los accidentes los llevó al teatro, ella misma los dirigió. Sobre este proceso cuenta que le viene bien oscilar entre la literatura y el teatro, procesos tan distintos que implican territorios que quiere pisar.
"Condición de buenos nadadores y Mi primer Hiroshima son los cuentos monólogos monólogos que escribí y dirigí. La experiencia que deja llevar a teatro mi literatura me gusta, porque prefiero que haya retroalimentación entre un género y otro. Suelo decir que la escritura tiene algo muy solitario y el teatro tiene algo muy grupal, en este último de la compañía y en el primero de estar más solo. Considero que es importante ir saltando de uno a otro para no quedarse tan solo.
A la también actriz le resulta interesante jugar con la fantasía, con la ficción y que el lector elija su propia aventura y dar rienda a cómo la metáfora opera en cada lector. Y en tiempos en los que muchos ponderan las redes sociales, Camila Fabbri recuerda: "parece interesante que los libros conserven algo del tiempo y la paciencia, todavía se puede una agarrar de esas cosas para no perderse en la locura ansiosa de los celulares y comunicaciones perpetuas".
