Oaxaca, como otros estados del país, tiene mucho que hacer en materia de combate a la corrupción, porque además de la debilidad institucional la situación se agrava por la complejidad de su territorio, el alto índice de marginación y sus diversos sistemas jurídicos, afirma el integrante del consejo consultivo del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), Doctor Fernando Nieto Morales.
Momentos antes de participar en la Jornada Participación Ciudadana por una Nueva Gobernanza, en un hotel del norte de la ciudad, señala que más allá de cada particularidad de las entidades del país, en general hace falta terminar de consolidar los marcos jurídicos, ya que existen todavía desarrollo variopintos en la República.
También, -dice-, es necesario generar instituciones consolidadas, por ejemplo, no todos los sistemas locales anticorrupción han sido bien armados; así como es necesario generar capacidad de sociedad civil, toda vez que no basta con suponer que existe una sociedad civil que quiere participar, porque no necesariamente existen, hay que generarla, hay que darle capacidades y espacios.
Añade que así mismo hace falta a nivel local la conexión con el diagnóstico concreto, ya que hay mucho de lo que sucede a nivel nacional pero hace falta dar un giro local y eso pasa por hacer un diagnóstico muy concreto de las necesidades locales.
Postgraduado en Holanda, en el Centro Interuniversitario de Investigación y Teoría de las Ciencias Sociales de la Universidad de Groningen (Países Bajos), sostiene que todavía hay muchas áreas de oportunidad en el diseño de los sistemas anticorrupción y esto va no solo en cómo se conforman los sistemas locales y el Sistema Nacional Anticorrupción, sino también cómo se asegura que la participación ciudadana en efecto sea eso, una participación de ciudadanos independientes que su trabajo sea darle dirección a la política de presidir la coordinación del sistema, “porque me temo que hasta ahora no sea una condición que se ha cumplido”.
Subraya que el principal problema que se tiene en términos de corrupción es la impunidad. Las personas que participan en actos de corrupción saben que la probabilidad de que sean castigadas es mínima, sea porque no se reportan o porque no son efectivas las instituciones de corrupción o penales.
“Entonces tenemos que empezar a castigar a los corruptos, porque cuando tengamos castigos efectivos, cuando tengamos garantía real de que quien participa en un acto de corrupción será castigado, es cuando empezaremos a ver que los índices de corrupción bajan. Hasta que no tengamos esto, me temo que seguiremos teniendo remedios que no necesariamente van a funcionar”.
Puntualiza que la corrupción está más cerca de lo que pensamos, está en muchos ámbitos y afecta a la población, por ejemplo, en no poder acceder a la educación pública, a servicios básicos, en el perder un familiar porque no se pudo acceder a un hospital a tiempo; éstos son los costos reales de la corrupción y por eso es importante socializar entre la gente estos costos inmediatos, no sólo los costos de las grandes empresas o los 60 mil millones de pesos que se robó Javier Duarte, también esto, los costos inmediatos, cotidianos de la corrupción, y que son los que nos competen; creo que ahí está la clave de cómo involucrar a los ciudadanos”.
Afirma que cuando entendamos que esos costos nos afectan directamente a nosotros, es cuando empezaremos a generar esta cultura de la denuncia. “Cuando nos empezamos a dar cuenta que más vale que denuncie, que participe en esta cultura de la denuncia, que señale no solamente a las autoridades, sino a los ciudadanos que participen en actos de corrupción y decir: oye esto no está bien, esto nos cuesta como sociedad, las cosas van a empezar a cambiar. Nos hace falta avergonzar a los corruptos”.
