En 1992, fue inaugurado el hotel Omni Zaashila en Huatulco. Fue un proyecto realizado como modelo para impulsar los servicios hoteleros de Gran Turismo e impulsar dicho servicio en el ámbito nacional e internacional, y se construyeron villas privadas que Fonatur vendió para que fueran usadas con fines turísticos por particulares nacionales y extranjeros.
Dichas villas fueron ofertadas con todos los servicios hoteleros, totalmente amuebladas, incluso con los blancos incluidos, listas para usar y disfrutar de todas las áreas del desarrollo como albercas, playas y restaurantes tipo condohotel. La inauguración estuvo a cargo del entonces secretario de Turismo, Pedro Joaquín Coldwel, y del gobernador en turno, Heladio Ramírez López.
En 2001, cuando el gobierno federal decide vender empresas de gobierno, licita, entre otras este hotel, y le dan prioridad al grupo hotelero Camino Real, a pesar de que empresarios oaxaqueños habían concursado en dicha licitación.
Camino Real compra a un precio de remate dicho desarrollo hotelero y recibe como condición de compra -por escrito- que las prerrogativas otorgadas a los propietarios de las villas privadas continuaran vigentes. Y de esa manera había venido operando tal conjunto hotelero.
A partir de agosto del aó pasado, ante la posibilidad de un nuevo proyecto económico, el grupo Camino Real comenzó con una política de hostigamiento hacia los propietarios de las villas, presionándolos hasta una situación extrema y violentándoles sus derechos respecto del uso de albercas y playa que venían disfrutando desde hacía 25 años.
Ahora, las villas están en total abandono, con las albercas contaminadas y con fauna nociva que pueden desatar una epidemia de dengue en la zona. Incluso, ha obstaculizado la entrada normal al hotel y del uso de las áreas comunes del desarrollo turístico.
El propietario de Grupo Ángeles y Camino Real es Olegario Vásquez-Raña Aladir, poderoso empresario que ha sabido ganarse la amistad y predilección de todos los presidentes de la República, sean del partido que sea. De esa manera ha desarrollado sus empresas y burlado la ley y la dignidad de los oaxaqueños.
Ha usufructuado ilegalmente el El ex convento de Santa Catalina en la ciudad de Oaxaca, que opera como hotel “Quinta Real”. Que se trata dicho inmueble de un bien nacional y que no puede venderse, ni embargarse, ni hipotecarse.
