SANTA MARÍA JALTIANGUIS, Ixtlán, Oaxaca.- En Oaxaca existe un sitio en el que el cultivo de la Nochebuena se logra con éxito. El clima, los cuidados y sobre todo el cariño de quienes las cultivan, hacen que la flor llegue a su madurez con los colores más intensos y esta planta sea resistente al clima de la ciudad.
Con el mismo entusiasmo y cariño con el que cuidan a sus propios hijos, los fundadores del Campamento de las Flores procuran a más de 30 mil especies de plantas en el vivero que abrieron hace 15 años.
Cada año, para esta temporada, se entregan al cultivo de las Nochebuenas. La obtienen desde esqueje y en este ciclo llegaron a cultivar 35 mil plantas, chicas y grandes, en 13 tonos diferentes. Con la experiencia de un par de años y varios cursos en sistema de producción de Nochebuenas, lograron colocarse y ganarse un mercado.
En el vivero, en el que además se ocupan de otras 250 variedades de plantas, flores, crasas y cactáceas, el sistema de riego es por gravedad y para recorrer el vivero se necesita disponer al menos de todo un día. En estas fechas invaden las pupilas diversas gradientes de rojos, amarillos y rosados, de las plantas imprescindibles para la temporada navideña.
Lourdes López Bautista y Roberto Morales López forman el matrimonio que dirige este proyecto, que tiene más de una década de respaldo y que funciona como cooperativa de responsabilidad limitada y que además cuenta con una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) de orquídeas, con derecho a reproducirlas, cuidarlas y tenerlas en exhibición, registro que alcanzaron en el año 2011, otorgado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), bajo la norma 059.
La idea clara de este campamento es lograr producir mejor y más barato; en 18 naves florecen 50 mil plantas de temporada. Los ocho mil metros cuadrados de plantas y flores que habitan en el Campamento, son regadas con agua procedente de un sistema de captación, pues en este espacio no cuentan con abasto de red municipal.
La historia
La flor de Nochebuena es una especie originaria de México y Centroamérica. Los mexicas utilizaban esta planta en celebraciones rituales como símbolo de la pureza y la vida nueva de los guerreros muertos, lo cual asociaban al color rojo de la sangre. De hecho, sus hojas también eran utilizadas como tinte natural.
La palabra original que se utilizaba para referirse a esta planta en lengua náhuatl era cuetlaxóchitl, que se puede traducir como 'flor que se marchita', aunque también existen otras posibles traducciones que la identifican como 'flor de cuero'.
A partir de la colonización de América, se empezó a utilizar esta planta como elemento de decoración cristiana durante el periodo navideño, debido al color carmesí de sus hojas.
Durante el siglo 19, empezó a extenderse a otros lugares gracias a Joel Robert Poinsett, primer embajador estadounidense en México. De hecho, en los Estados Unidos y en algunos países de Europa, esta planta recibe el nombre de poinsettia o poinsetia en su honor.
En la actualidad, su uso decorativo está muy extendido y se asocia a la época navideña debido a su colorido y su periodo de floración en el hemisferio norte, que coincide con la Navidad.
Cultivo y cuidados
La flor de Nochebuena se utiliza en jardinería. En su forma original de arbusto puede alcanzar cuatro metros de altura. Sin embargo, se ha popularizado en el mundo de la floricultura.
Como planta de interior conviene que reciba luz solar, aunque no de forma directa. No debe ser regada en abundancia, únicamente dos veces por semana y manteniendo la tierra húmeda.
