-¿Por qué no ha sido designado secretario? ¿Acaso por qué no es originario del Estado de México? Con estas dos interrogantes inició la mañana, -que no tarde-, Carlos Melgoza Martín del Campo que lo vestiría de luces en el ruedo del Congreso estatal.
El encargado de la Secretaría de Administración había tentado el terreno con algunas chicuelinas y medias verónicas, en su primea exposición, pero pronto el público se le rindió, encabezado por el diputado Othón Cuevas Córdova, quien levantó el primer pañuelo blanco.
-“Yo creo que al gobernador le hacen falta oaxaqueños, bien nacidos, que después de su función se queden a vivir en Oaxaca para dar la cara a los ciudadanos, no que vengan de vacaciones, solo dos o tres días a la semana y se regresan a su tierra natal.
Intervención que arrancó los aplausos del respetable, en tanto el funcionario vestido de luces mantenía una actitud serena en el centro del ruedo. Plaffff, plaffff, plaffff.
Los jueces, integrantes de la comisión de administración pública, revisaban cada suerte del torero y hasta ellos aprobaban la propuesta. Asintieron con gusto cuando el diputado Noé Doroteo Castillejos calificó de “gravísimo error” mantener como encargado del despacho al compareciente.
En el segundo cuarto, con el trabajo ya hecho por picadores, banderilleros y mozos, Martín del Campo se ganó al público y los jueces, con una afirmación modesta: efectivamente diputado, yo soy de Oaxaca y aquí me voy a quedar.
Los pañuelos entonces ya no dejaron de ondear. Luis Alfonso Silva Romo pidió que ojalá ya no haya encargado de despacho, “sino que haya secretario, afortunadamente usted sí es oaxaqueño, sí va a vivir en Oaxaca después de que concluya la administración”. Plaffff, plaffff, plaffff.
Desperdicio de talento
Cuevas Córdova insistió. “La verdad, lo digo con mucha honestidad, cuando por necesidad he tenido que viajar a la Ciudad de México o regresar, cercano el fin de semana o a inicios de la misma, uno ve cuántos funcionarios que no son de Oaxaca…; no necesariamente trabajan de lunes a viernes y se desperdicia el talento oaxaqueño; hay mujeres, hay hombres, bien preparados; no soy chovinista, ni soy regionalista, pero sí me parece, de verdad, que tenemos que dignificar a los servidores públicos oaxaqueños… Compañeros diputados, también a ustedes les dejo el mensaje: el cargo dura tres años, la vergüenza toda la vida”.
-“¡Qué se ratifique!” exigió desde las gradas el diputado priista Alejandro Avilés Álvarez, entre, nuevamente, los aplausos de los presentes.
Tocó entonces turno al jefe de cuadrilla Octavio Villacaña Jiménez alabar el arte de Martín del Campo que aún se reservaba navarras, revoleras y zapopinas, quien se sumó a la petición del público. “Me sumo a la petición de que ya ratifiquen en el cargo a Melgoza Castillo, oaxaqueños destacado; integrante de una familia oaxaqueña de antaño”. ”. Plaffff, plaffff, plaffff.
Mientras tanto, Martín del Campo tomaba el capote con ambas manos, citaba al toro y esperaba la carga del animal.
El tercer tercio en la arena no pudo ser mejor. Noé Doroteo Castillejos coincidió con sus correligionarios. “En que la gente que está al frente de las instituciones tiene que tener por principio y por encima de todo amor a Oaxaca, compromiso con su tierra, por eso decía que es preocupante que a veces en alguna secretarías tengamos encargados y no a los responsables directos”.
No se quedó atrás Aurora López Acevedo. “Me uno Carlos, señor encargado, a la ratificación en su puesto. Sabes que se te aprecio mucho”.
Sacó entonces, ya en conferencia de prensa, el torero su mejor suerte: “aquí estaré el tiempo que el gobernador decida”.
Y el público se rindió.
