Hurgar en la historia le ha permitido a Francisco Martín Moreno (Ciudad de México, 1946) escribir 28 novelas que en conjunto le convierten en el escritor más leído y con su más reciente libro, México esclavizado (Planeta, 2018), lo intenta de nuevo.
Fuera del mundo novelesco y de la abogacía fiscalista especialista en impuestos a la que renunció, tiene claro que el mal que esclaviza a la sociedad mexicana es la resignación.
Organizarse y elegir una fecha para paralizar por un día las actividades sin llevar a las y los hijos a la escuela hasta que cambien el plan de estudios o no acudir al trabajo hasta que las condiciones laborales mejoren, es una propuesta que ha hecho y nadie acepta.
“Siempre encuentras pretextos para no hacerlo, somos una sociedad muy resignada y apática que piensa que todo lo que va a ser no va a funcionar porque ya se intentó o porque nada sirve”, expresa con decepción.
Un ADN con mucho coraje
Además de la desesperanza que mina a la sociedad, Martín Moreno ve mucho enojo que desde siglos atrás no se ha trabajado.
“Desde La Conquista tenemos en el ADN un gran coraje” y de inmediato liga con la descripción que Octavio Paz hizo de La Malinche en uno de los nueve capítulos de El laberinto de la Soledad (Fondo de Cultura Económica, 1950), esa mujer violada y ultrajada.
Después, Pedro Cabeza de Vaca se jactaba de haber tenido 440 hijos que no quería ver porque “era el hijo de una campesina y su madre no quería verlo porque es producto de una violación; ahí está el conflicto de resentimiento que nadie ha trabajado en México”.
Ese resentimiento lo ve Martín Moreno cuando recibe “irrepetibles insultos” si se atreve a criticar al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, de quien ha dicho que es un populista.
“Nadie quiere trabajar en quitarse el resentimiento. La gente está muy enojada desde que nos quitaron parte de Arizona, Nuevo México, parte de Utah y Colorado; eso reafirmó el coraje, esas invasiones hicieron que creciera nuestro malestar”, dice sin espacio a dudas.
Para entender mejor ese resentimiento acumulado en otros países de Centroamérica como Honduras o Guatemala, de donde se han formado cuatro caravanas de migrantes que intentan llegar a Estados Unidos, pide pensar en la inquisición.
Comparar el desarrollo que alcanza Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Estados Unidos e Inglaterra con países donde hubo inquisición como México, le permite entender parte del enojo, pero también el atraso.
“Nadie se atreve a meterse con los curas” y para él, el adoctrinamiento católico convierte al clero “en el peor enemigo de México”.
Programas deleznables
Así, la tragedia del país cruza por las fallas en la educación y la que provoca la religión que tiene a la juventud “estupidizada” con programas deleznables que ve en televisión o “yendo a la iglesia para decirle a un señor lo que hiciste o dejaste de hacer”.
Conversa relajado por los efectos del mezcal que le suavizan su pasión por la historia y la adoración al poder de la mentira, esa que va ligada al poder de la invención, capaz de meterlo a la recámara nupcial de Porfirio Díaz y Carmelita Romero Rubio para contar lo que pasó entre un hombre de 52 años y una joven de 17.
Ese poder lo hace blanco de críticas sin las que su vida de escritor sería aburrida. Un día que no se gana a un enemigo, es igual a “un día perdido”.
