"Cuenta una leyenda guaraní, que la muerte no es el final de la vida. Al morir, el alma continúa su existencia y vuela a ocultarse en una flor... Entonces aparece un colibrí y recoge las almas para guiarlas al paraíso…”
En Oaxaca, existe un lugar que, bajo el nombre de Clínica Infantil de Cuidados Paliativos del Hospital de la Niñez Oaxaqueña, prepara a las almas infantiles para su vuelo a aquél lugar.
Aunque no en todos los casos, las niñas, niños y adolescentes que llegan de la mano de mamá o papá, son personas que cursan por una enfermedad incurable, progresiva y que poco a poco consume su vida.
Fue hace un año cuando inició operaciones; en ese lapso han sido atendidos 32 pacientes, de los cuales 15 emprendieron el vuelo y 17 continúan en preparación. Hasta hace poco, la labor médica culminaba con la sanación del paciente o su desahucio. En este último caso, era enviado a casa a morir sin otorgar calidad de vida en esa etapa final. Actualmente, las cosas han cambiado.
La Clínica de Cuidados Paliativos, única en Oaxaca, no sólo ayuda a controlar el dolor físico producto de la enfermedad, sino también el dolor emocional de quienes saben que pronto e irremediablemente tendrán que partir o desprenderse de uno de sus seres queridos.
De acuerdo con Marlene Cruz Díaz, psicóloga clínica infantil y paliativista, son los padres y madres de familia quienes presentan mayor resistencia a aceptar la muerte de sus hijos y es precisamente ese sufrimiento, lo que impide que el pequeño se pueda ir con tranquilidad en su corazón.
“La principal preocupación de los niños no es morir, sino la tristeza que dejarán en su familia. Nos dicen: mi mamá se quedará llorando. De ahí la importancia de darles seguridad de que a pesar de la partida, la familia estará bien”, explica.
Estar bien -agrega- no significa olvidar, no significa que nada pasó, sino que podrán continuar con su vida.
“Prácticamente, los niños piden permiso para irse porque se aferran tanto a un deseo de los papás, que siguen sufriendo. Al momento que los papÁs se liberan, pueden tomar la decisión de irse”.
Cuidados con amor
Omar Córdova Juárez, encargado de la Clínica de Cuidados Paliativos y Medicina del Dolor, explica que el 90 por ciento de los pacientes que llegan a cuidados paliativos, cursan alguna enfermedad oncológica (cáncer) o hematológica. El resto se divide entre malformaciones congénitas, cardiopatías o metabolopatías.
Todos ellos son cuidados con amor en las cuatro áreas que conforman la clínica: nutrición, psicología, trabajo social, medicina física y rehabilitación, además del salón “seguimos aprendiendo”, que comparten con el área de oncología.
“El área de Cuidados Paliativos es muy importante porque es una forma de acompañarlos en el camino doloroso de la enfermedad, darles esperanza y alivio a su dolor”, explica Patricia Hernández, quien además de la labor que desempeña como enfermera, brinda terapia ocupacional a las familias y pacientes, para hacer más llevadera la espera.
Entre sonrisas y aplausos
El 19 de octubre es un día especial. Fue la fecha en que la clínica abrió sus puertas. En el hospital hay sonrisas, aplausos y gritos de emoción. El payaso Guapetín se entrega en el show de magia para arrancar una expresión de asombro a las niñas y niños del área de oncología.
Por un momento se desprenden de la angustia y liberan el estrés en una estruendosa carcajada. Las lágrimas, dolor y preocupación, se escapan entre las burbujas gigantes de jabón y un conejo dormilón que sale del sombrero mágico.
Irma Rojas y su hijo Jorge David, observan el espectáculo tomados de la mano. Hace seis meses que al pequeño de 13 años de edad le diagnosticaron leucemia. “Para nosotros inició una lucha difícil, pero en Dios confiamos en que saldremos victoriosos”, afirma Irma.
Esa mañana, leyendo la Biblia, Irma habló con Jorge de un tema difícil. “Yo no puedo decir que tú estás exento de la muerte; si Dios decide llevarte, yo no puedo luchar contra Dios. Nosotros hemos decidido luchar hasta más no poder, pero si Dios decide lo contrario, vamos a estar tranquilos porque hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos”, expresa con fortaleza. Jorge no es uno de los niños desahuciados, se encuentra bajo tratamiento médico.
El show del payaso continúa, la felicidad se desborda impregnada por la valentía de cada uno de los pequeños que lucha contra distintas enfermedades.
