Las pugnas eternas entre dirigentes y organizaciones sociales que enarbolan la defensa de los derechos humanos intentaron ayer reventar el Foro Escucha Oaxaca por la Participación y Reconciliación Nacional. Es más, muy pocos escucharon y muchos menos exhibieron voluntad para reconciliarse.
A las 12:00 horas, cuando era evidente el descontrol por la exigencia de usar el micrófono para manifestar su posicionamiento, -que no su testimonio de violación a los derechos humano pues son muchos los representantes y menos las víctimas-, un discurso largo y tedioso inició los reclamos por el micrófono por parte de organizaciones que, a leguas, se veían manipuladas por alguna mano negra.
El discurso del joven al que el dirigente de la Liga Mexicana para la Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh), Isaac Torres Carmona, entregó el micrófono no era malo, por el contrario reivindicaba el derecho de las organizaciones sociales a participar en los foros pero que no fuera a modo de un gobierno o autoridad, ni mucho menos para validar políticas ya definidas, aunque el extenso preámbulo para decir el mensaje echó todo a perder.
Y no hubo inocencia, porque el discurso lo preparó alguien que sabe del negocio. Eso ni dudarlo. La mano negra.
Los silbidos, aplausos y gritos de ¡bájenlo, bájenlo, bájenlo! soliviantaron a los asistentes en el salón del Centro de Convenciones.
Ante la actitud displicente del conductor del foro, que acababa de pedir mensajes cortos para dar participación a todos los que quisieran intervenir, pero ahora permanecía de pie a espaldas del orador, representantes de diversas organizaciones tomaron por asalto el presidium y encararon a la coordinadora nacional, Loretta Ortiz Ahlf, para exigir se les diera voz.
“Todo este problema se armó porque a mí me dijeron que iba a participar y ahora me dicen que ya no, ese fue el problema; exijo que respeten el derecho de las organizaciones de intervenir en el evento”, reclamaba Torres Carmona ante el micrófono abierto.
En medio de la discusión, reapareció el dirigente del colectivo Voces Oaxaqueñas, David Venegas Reyes, El Alebrije, quien apenas mencionó su nombre se llevó otra gran rechifla; en tanto los agremiados de Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL), que dirige Adán Mejía López; así como el Frente Amplio de Lucha Popular (FALP), Consejo Indígena Popular de Oaxaca (CIPO), entre otros muchos, reclamaban a gritos su derecho de usar la tribuna.
"No nos deslindamos de Morena"
Lo ridículo es que El Alebrije utilizó el micrófono para deslindarse de reventar el foro. “Nos deslindamos totalmente de lo que acaba de pasar aquí, pero no nos deslindamos de Morena”.
--¡Carmona, Carmona, esto fue asunto tuyo, ustedes se pusieron de acuerdo para hacer esto!, reprochaban al dirigente de la Limeddh, Torres Carmona.
--¿Yo? ¡Yo ni lo conozco, no lo conozco!
Todo esto, mientras algunos dirigentes afines al nuevo gobierno permanecían muy quietecitos en sus sillas, como el ex vocero de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) Flavio Sosa Villavicencio y su eterno compañero César Mateos; el ex dirigente del Frente Único Huautleco, Agustín Sosa; Jesús López Rodríguez, el famoso Chucho FALP; el coceísta Óscar Cruz López; el dirigente magisterial Erangelio Mendoza; entre otros que extrañamente cofraternizaban con una pléyade de abogados que han hecho de la defensa de los derechos humanos un buen negocio.
También fue extraño escuchar a los comerciantes de UACOL reivindicar la APPO, -¡La APPO vive, la lucha sigue!-, mientras sus antiguos dirigentes actuaban como funcionarios del servicio público.
Teléfono celular pegado a la oreja o posando para la foto con algún amigo diputado electo de Morena.
Después del Alebrije el micrófono quedó disponible.
Los dirigentes tomaron el aparato para expresar sus posicionamientos. Las banderas se replegaron y las pancartas se guardaron, para la próxima ocasión.
Fracasó la mano negra en su intento de boicotear el acto. Con apuros, pero la coordinación morenista pasó la prueba, pero el primer escarceo se dio entre los dirigentes afines al nuevo gobierno, promotores de la Cuarta Transformación, y los opositores a todo, excepto las canonjías y prebendas. Al final, cada quien hace su lucha.
