Su tratamiento y estancia en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña doctor Guillermo Zárate Mijangos representan para la mamá y el papá de Valeria una angustia doble: añoran que su hija de 10 años gane la batalla a la leucemia y necesitan encontrar los recursos para pagar los más de 13 mil pesos de su estancia anterior.
La historia, como la de cada paciente que llega al único nosocomio pediátrico en Oaxaca, es muy similar cuando se trata de los recursos económicos, canalizados del Hospital General doctor Aurelio Valdivieso porque no tenían ni el equipo ni los medicamentos para atenderla.
Tres meses del diagnóstico
La aparición de moretones, tras caerse de la bicicleta, hizo que Valeria llegara a revisión al Centro de Salud de Servicios Ampliados de San Jacinto Amilpas, en mayo pasado.
Un diagnóstico preliminar la llevó al Hospital Valdivieso, pero al carecer de certificación en su área de oncología pediátrica para que el Seguro Popular absorbiera los gastos, en julio terminó en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña, en San Bartolo Coyotepec.
Las quimioterapias que recibió su cuerpo tuvieron sus primeras reacciones, Valeria dejo de comer. Suministrarle alimento parenteral fue la solución, pero ni Norma ni su esposo Alberto imaginaron que ese gasto no lo cubriría el hospital.
A finales de mes, cuando Valeria fue dada de alta, la cuenta sumó casi 22 mil pesos, quedaron a deber 13 mil 49 pesos que no saben cómo pagar con una economía minada por los gastos que les generó conprar un medicamento que el hospital no tenía en existencia.
No hubo tiempo de analizar cuentas familiares y postergar su compra: "Me decían que urgía y no lo había", relata Norma con una voz quebrada por el miedo de que su hija se convierta en una estadística de las defunciones por parte de un sistema de Salud en el que se tienen más posibilidades de morir que de recuperarse.
Volver al hospital para endeudarse
Valeria pudo apenas estar una semana fuera del Hospital de la Niñez. Fiebre y una posterior neumonía hicieron que iniciando agosto volviera a hospitalizarse.
Uno de sus pulmones ya tiene un hongo. Los estragos de la leucemia mieloide aguda se notan en su delgadez extrama, de los 31 kilogramos que pesaba, ahora sólo tiene 25.
La cama cinco del hospital se volvió una extensión de su casa. La mayor parte del tiempo está conectada a aparatos que monitorean su estado de salud, la visita de los médicos es constante. Ha empezado a comer por sí misma, pero la semana anterior requirió nuevamente alimentación parenteral durante una semana, el tiempo necesario para avivar las preocupaciones de sus oadres por una cuesta que parece interminable.
Norma ha dado vueltas en el hospital tratando de saber qué tanto crecerá su deuda, pero lo único que ha conseguido es una prórroga para pagar los 13 mil pesos pendientes.
"Al estar aquí no se puede trabajar, hay que estar pendiente", dice Alberto con una mezcla de lamento y desesperación que se ha crispado porque no todos los medicamentos están disponibles en el Hospital y deben costearlos, aunque signifique endeudarse.
El hombre, de oficio mecánico, y su esposa, no encuentran una luz que los guíe para apoyar, desde lo económico, la lucha que Valeria comenzó en mayo.
Entre los medicamentos que en estos días no están disponibles en el Hospital de la Niñez está la Ciclofosfamida de 200 y 500 miligramos, cuyo valor en el mercado rebasa los mil 500 pesos, pero Valencia Camarena advierte que en ocasiones llegan a faltar vacunas y otros insumos con precios de 10 mil o hasta 22 mil pesos.
Falta de medicamentos en el HNO
Aunque la situación actual del Hospital de la Niñez Oaxaqueña no se compara con la de 2017, cuando suspendió su consulta externa casi 50 días por falta de insumos y medicamentos, el presidente del Consejo Directivo de la Fundación Nicuatole, Sergio Valencia Camarena, alertó que siguen escaseando medicamentos para pacientes oncológicos.
La continua búsqueda de donadores de sangre y plaquetas, o de medicamentos, le permite afirmar que la crisis no se ha solucionado.
"Todo el tiempo hay necesidades", por eso desde hace dos años impulsa una campaña para recolección de medicamentos oncológicos pediátricos.
La amenaza con suspender el tratamiento si se quejan en las redes sociales o los medios de comunicación, impone un silencio casi generalizado entre familiares que prefieren conseguir o costear el medicamento.
Sin negar que los niños son bien atendidos porque en el Hospital de la Niñez tiene un gran equipo médico, la situación se complica por la falta de medicamentos.
"Las autoridades y la sociedad tienen que voltear a ver los hospitales, pero sobre todo hay que ser empáticos con las familias que tiene un niño o niña con leucemia".
