Pasar al contenido principal

Vivir y morir en la calle... desamparo de indigentes en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Su vida se extingue entre el olvido de la familia que alguna vez tuvieron, la compasión de la ciudadanía que les mira vivir en la calle y la falta de una política pública que les ofrezca servicios básicos que les devuelvan un poco de humanidad.


Ni a quién les importen


Nadie sabe su nombre, de dónde vino o qué edad tiene. Los empleados y propietarios de comercios aledaños, saben que hace tres meses, para aquel hombre, la calle de Rayón, entre Miguel Cabrera y Bustamante, en el Centro Histórico, se convirtió en su casa.


Pedazos de cartón, el acceso a un negocio o la banqueta, son su cama, en la noche o en el día. La ropa es la misma: un pantalón que empezó a hacerse trizas, una camiseta que la mugre colorea de negro. Su cabello y la barba sin recortar. Meses sin asearse.


Así como come en el suelo la comida que le regalan, también defeca en el suelo. “Nosotros tenemos que limpiar”, es la queja de Marco Antonio, propietario de una zapatería, cuya banqueta se convirtió en letrina a cielo abierto.


Para saber


Entre 20 y 25 indigentes viven en el Centro Histórico.

No hay un registro de cuántos tienen una enfermedad mental o problemas de alcoholismo.

En Oaxaca no existe un albergue para personas en situación de calle.

El DIF Municipal de Oaxaca se apoya con una brigada de la Casa Hogar del Asilo de Ancianos; la conforman: un trabajador social, un médico y un psicólogo.

En 2018, el DIF Municipal ha atendido 20 denuncias por personas en situación de calle.

En el 50 % de los casos se ha podido contactar a sus familiares.

La mayoría de las personas que viven en la calle, requiere atención médica.

Neumonía, dificultades motrices, desnutrición y problemas de la flora intestinal, son los principales problemas de salud que enfrentan.

Fuente: DIF Municipal de Oaxaca de Juárez


 


“Son personas y como todos, él tiene problemas de salud; a veces convulsiona, es feo verlo sufrir, pero no hay quién se haga cargo”, cuenta con una mezcla de decepción y desconcierto.


Todas las mañanas que debe abrir su negocio, él o personal a su cargo debe lavar la banqueta; “pero no hay para dónde se vaya el agua”, que generalmente termina cerca de los puestos en la vía pública, que expenden verduras.



Que se lleven la patrulla a las personas que viven en la calle, la única medida que han  atestiguado comerciantes en la vía pública, de parte de la autoridad. FOTO: Román Carlos

Celia, una de las comerciantes informales, no oculta el coraje que le causa que “toda esa agua sucia” termine de ese lado de la calle donde ella expende. No hay coladera o alguna parte del drenaje que capte los desechos.


Lo que es peor, hace unos días “el muchacho se puso mal”, empezó a gritar y asustar a los transeúntes. La policía terminó por intervenir; “le tuvo que echar gas lacrimógeno, se ausentó un día, pero volvió y a veces no es el único, hay dos o tres que vienen a drogarse, son personas que a nadie le importan”.


Ni siquiera cuentan


Sin un censo que permita saber el número exacto de personas que viven en la calle, el director del DIF del municipio de Oaxaca de Juárez, Valentín Cruz Sánchez, calcula que existen entre 20 y 25 indigentes que viven en la intemperie, ya sea en el zócalo, la Alameda u otra parte del Centro Histórico.


Ni a nivel municipal o estatal, algún DIF cuenta con un albergue que sirva de refugio para las personas sin techo; si son alcohólicos, la posibilidad de atención es menos que nada.


“Contamos con una brigada del Asilo de Ancianos. En dos casos hemos podido identificar a sus familiares, trasladarlos con ellos, lograr que se hagan cargo, pero a las semanas las personas vuelven a la calle”; es ahí cuando “no podemos volverles a atender o dar seguimiento”.


Retirarlos de la calle sólo ocurre si lo hacen por propia voluntad; “no los podemos levantar por una cuestión de derechos humanos; algunos son de características violentas y pareciera que se les está agrediendo o cuando ellos se dan cuenta que vamos, se mueven de lugar”.



Una familia vive cerca del afluente del río Atoyac, sin techo, sobre unos plásticos. FOTO: Román Carlos

Como si no tuvieran derechos


La regidora de Igualdad de Género y de Derechos Humanos del municipio de Oaxaca de Juárez, Bárbara García Chávez, advirtió que en teoría, el DIF municipal debería ver que personas y grupos en condiciones de vulnerabilidad tengan acceso al trabajo, asistencia social y médica.


Además de que faltan estos mecanismos, se violan sus derechos humanos porque al permitir que vivan en la calle no se garantiza una vida digna, como lo mandata el artículo primero constitucional.


“El asistencialismo inhibe las políticas públicas y genera desvío de recursos que de otra manera tendrían que obligar a mejores prácticas de gasto público, como espacios de salud y reintegración social”, de lo cual la ciudad de Oaxaca carece para las personas en situación de calle.



Las entradas a los negocios o las banquetas de la calle de Rayón, son su casa. FOTO: Carlos Román

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.