SAN PEDRO Y SAN PABLO AYUTLA, Oax.- En una festiva y colorida celebración eucarística, llena de religiosidad y cosmogonía, monseñor Salvador Murguía Villalobos fue consagrado ayer por el cardenal, Alberto Suárez Inda, como nuevo obispo de la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora.
Este sacerdote, de la orden de los Salesianos de Don Bosco, nacido el 25 de septiembre de 1953 en León, Guanajuato, sustituye al ahora obispo emérito, Héctor Guerrero Córdova, quien recientemente había presentado su renuncia ante el Papa Francisco por cumplir los 75 años de edad.
Hasta su nombramiento, el nuevo obispo se desempeñaba como delegado para América Latina del Departamento para la Formación ante la Dirección General de la Congregación Salesiana, en Roma, Italia.
En medio de cantos, danzas, música, oraciones y plegarias tanto en castellano, como en mixe, en chinanteco y en zapoteco, que conjuga la mezcla sincrética de las religiones indígena y católica, el cardenal Suárez Inda afirmó que la llegada del nuevo obispo constituye un acontecimiento de gracia para el pueblo de la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora, porque la vocación y misión apostólica son una cuestión de fe y de amor gratuito.
“Por eso, somos testigos y partícipes de esta fiesta popular, con tantas expresiones de la cultura, de la música, de los bailes y de la religiosidad que han ofrecido con tanto cariño a su nuevo obispo”, señaló.
El cardenal Alberto Suárez Inda en la imposición de manos, durante el rito de ordenación episcopal. FOTO: Mario Jiménez
Ante el representante de la Nunciatura Apostólica, Kevin Stuart Randall y el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, sostuvo que el nuevo obispo, al aceptar responder libremente con amor el llamado de Jesús, dio claramente su adhesión y quien actúa así es fiel y nunca lo dejará.
“Se arriesgó en un acto de fe”, señaló.
El ejemplo
Sin embargo, subrayó que los obispos, como pastores, no son dueños del rebaño, ni se deben aprovechar buscando ventaja, ni actuar en forma déspota, sino en forma desinteresada, generosa y dando buen ejemplo.
“Por eso, pedimos a Dios que le conceda la gracia a nuestro hermano para que lo conserve fiel en su santo servicio”, indicó.
Ante esto, el también arzobispo emérito de Morelia pidió al nuevo obispo cumplir su ministerio episcopal al estilo de Jesús, así como acompañar y hacer oración por su pueblo, especialmente por los más débiles y pobres, para aportar el carismo necesario en la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora y en toda la Iglesia Católica mexicana.
“Como buen hijo de Don Bosco, como salesiano, tiene que hacer eso, como lo hicieron sus antecesores”, señaló.
Reconoce a antecesores
Una vez ordenado, el nuevo obispo de la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora agradeció a Dios por este “gran regalo” para poder servir a sus fieles, pero también por la importante labor en la evangelización de sus antecesores, iniciada en los años 60.
“Que el señor los premie en el cielo”, asentó.
De este modo, subrayó que seguirá ese trabajo de evangelización con la ayuda de Dios y de los sacerdotes y religiosas, así como con el apoyo del pueblo.
Y dijo que no fue fácil responder a Dios por su designación, pero iluminado por su palabra y por la actitud de la Virgen María, no se pudo resistir y así aceptó delante del Papa Francisco.
“Es una bendición de Dios que se haya fijado en mí para estar aquí y poder servir a la Iglesia”, refirió.
Ofreció que siempre tendrá presente en sus oraciones a los pueblos indígenas mixe, chinanteco y zapoteco de la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora, especialmente a los más pobres, a los ancianos y a los niños.
Antes, el ahora obispo emérito de la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora, Héctor Guerrero Córdova, agradeció a Dios por haber permitido el ejercicio de su ministerio sacerdotal y episcopal con los pueblos indígenas mixe, chinanteco y zapoteco.
“Siempre Dios me ha guiado en mi camino”, asentó.
También, dio las gracias a los sacerdotes, a la religiosas, a los fieles y a las autoridades municipales, por su acompañamiento y cariño durante su paso por la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora.
E igualmente pidió que acompañen y oren por el nuevo obispo para el buen desempeño de su ministerio episcopal.
Adiós tras 11 años
Y con un “Dios los bendiga”, se despidió de los sacerdotes, de las religiosas y de los fieles, que lo acompañaron desde el 3 de marzo del 2007.
A la consagración, también asistieron el secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey, Alfonso Miranda Guardiola y el obispo de la Diócesis de Veracruz, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, quien fue el segundo obispo de la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora, así como los obispos de la Diócesis de Tuxtepec y de la Prelatura de Huautla de Jiménez, José González Juárez y José Álvarez Cano.
Además, el obispo auxiliar de Tuxtla Gutiérrez, José Luis Mendoza Corzo, el administrador apostólico de la Diócesis de Tehuantepec, Lucio Santiago Santiago, entre otros.
Al término, la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora ofreció la Guelaguetza a su nuevo pastor y a quienes participaron en la misa de consagración, entre ellos, sacerdotes llegados de otros estados, así como de Panamá e Italia.
Bailan en entrega de dones
Durante la ofrenda, indígenas mixes, chinantecas y zapotecas llegaron bailando con sus dones, entre maíz, tortilla, pan y frutas, para ser entregados al nuevo obispo Murguía Villalobos, al ritmo de una monumental banda, integrada por músicos de Santiago Jocotepec, Santa María Puxmetacán, San Pedro y San Pablo Ayutla, San Miguel Quetzaltepec y Estancia de Morelos, entre otros pueblos, que interpretó la Misa Oaxaqueña.
Las lecturas en lenguas indígenas
Durante la liturgia de la palabra, las indígenas mixe y chinanteca de Totontepec Villa de Morelos y Santiago Jocotepec, Ana Núñez Cano y Diana Francisco Ojeda, leyeron la primera y segunda lectura en sus lenguas originarias.
